
Sin miedo a la oscuridad
21 marzo, 2015
Reconociendo a nuestro Dios
22 marzo, 2015Hay días en los que llegamos delante de Dios con muchas peticiones, preocupaciones y necesidades. Pero también necesitamos momentos en los que simplemente levantemos el corazón y digamos: Señor tú mereces ser alabado. No por lo que esperamos recibir, sino por quien Él es.
La Biblia nos lleva a contemplar una escena maravillosa de adoración:
«Tú eres digno, oh Señor nuestro Dios, de recibir gloria y honor y poder. Pues tú creaste todas las cosas, y existen porque tú las creaste según tu voluntad». Apocalipsis 4:11 NTV
Señor tú mereces ser alabado por quien eres
Dios es digno de nuestra adoración porque Él es nuestro Creador, eterno, poderoso, santo y bueno. Todo lo visible y lo que nuestros ojos no alcanzan a contemplar existe por su voluntad.
También conocemos su amor. Él nos mostró su misericordia y nos dio a Jesucristo para acercarnos a Él y regalarnos vida eterna.
Por eso nuestra alabanza puede ir más allá de las circunstancias. No necesitamos esperar un día perfecto para adorar. Podemos hacerlo en medio de una mañana tranquila, durante una temporada difícil o mientras esperamos aquello que hemos pedido en oración.
El salmista declaró:
«Como lo merece tu nombre, oh Dios, serás alabado hasta los extremos de la tierra».Salmo 48:10 NTV
Adorar también es volver la mirada hacia Dios
Cuando adoramos, dejamos por un momento de mirar únicamente aquello que nos preocupa y recordamos quién ocupa el centro de nuestra fe.
Hoy puedes levantar tus manos, cantar, orar o simplemente guardar unos minutos de silencio delante de Él. La forma puede ser sencilla; lo importante es que nazca de un corazón que reconoce su grandeza.
Señor, tú mereces ser alabado hoy y siempre.
Oración
Padre amado, hoy quiero darte la gloria y la honra que pertenecen a tu nombre. Gracias por tu grandeza, tu misericordia y tu amor. Que mi adoración no dependa solamente de lo que reciba de ti, sino del privilegio de conocerte y reconocerte como mi Dios. Tú mereces ser alabado por siempre. Amén.
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Dios bendiga tu vida por siempre, tu amiga,
Lidia E. Cames
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