
Volver a Dios: nunca es tarde para regresar
27 septiembre, 2026Encontrar gozo en tiempos difíciles puede parecer contradictorio. Cuando estás atravesando una pérdida, una preocupación familiar, una larga espera o simplemente una temporada que ha cansado tu corazón, quizá lo último que sientes son ganas de sonreír.
Pero el gozo que viene de Dios no siempre se manifiesta como una alegría intensa. Algunas veces se parece más a la paz: es esa calma que llega al corazón y te permite decir: esto me duele, pero sigo confiando en Dios.
La Biblia expresa esta clase de gozo con unas palabras preciosas:
«¡Cómo me alegro en el Señor! Me lleno de gozo en mi Dios, porque me ha brindado su salvación, ¡me ha cubierto de victoria!». Isaías 61:10 DHH
El motivo de esa alegría está en una expresión muy pequeña pero poderosa: “en mi Dios”.
El gozo no te obliga a negar lo que sientes
Hay días en los que puedes reír, cantar y disfrutar de las cosas sencillas de la vida. Pero también existen temporadas en las que llevas una tristeza profunda y aun así conservas una confianza serena en Dios.
Eso también puede ser gozo.
La fe no te pide que llames bueno a lo que duele ni que escondas tus lágrimas. Jesús mismo lloró ante la muerte de Lázaro. La tristeza forma parte de nuestra experiencia humana y sentirla no significa que tu fe sea pequeña.
Por eso, encontrar gozo en tiempos difíciles no consiste en repetirte que todo está bien cuando sabes que no lo está. Se trata de recordar quién permanece contigo mientras atraviesas ese momento.
Las circunstancias pueden cambiar muchas cosas a tu alrededor, pero no cambian el carácter de Dios, su amor por ti ni la salvación que has recibido en Cristo.

Cómo encontrar gozo en tiempos difíciles
Empieza permitiéndote reconocer lo que sientes delante de Dios. Habla con Él acerca de aquello que te preocupa, te duele o te ha cansado. No tienes que convertir inmediatamente cada lágrima en una sonrisa.
Después, dirige poco a poco tus pensamientos hacia aquello que permanece firme.
Recuerda una promesa de la Biblia. Agradece algo bueno que todavía forma parte de tu vida. Piensa en alguna ocasión en la que Dios te sostuvo. Permite que la oración vaya aquietando tu corazón.
Quizá las circunstancias continúen iguales cuando termines de orar, pero algo puede comenzar a cambiar dentro de ti: la angustia deja de ocupar todo el espacio.
Así puede comenzar el gozo.
Tu gozo puede parecerse a la paz
Tal vez hoy tu gozo en tiempos difíciles no sea una carcajada ni una celebración. Puede ser levantarte con nuevas fuerzas, disfrutar una taza de café, agradecer una llamada, descansar mejor o tener unos minutos de tranquilidad después de un día pesado.
No menosprecies esas pequeñas señales de bienestar.
Puedes estar triste por una situación y, al mismo tiempo, encontrar consuelo en Dios. Puedes llorar y conservar esperanza. También puedes atravesar una temporada difícil con un corazón que poco a poco aprende a descansar.
El gozo cristiano no siempre hace ruido.
A veces llega silenciosamente y se queda en el corazón como paz.
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Oración
Señor, tú conoces lo que estoy viviendo y sabes cuánto pesa en mi corazón. No quiero fingir una alegría que no siento. Quiero encontrar mi gozo en ti. Ayúdame a recordar tu amor, tu fidelidad y la salvación que me has dado por medio de Jesús. Trae serenidad a mis pensamientos y enséñame a reconocer esos pequeños motivos de gratitud que todavía encuentro en mi camino. Que aun en los días difíciles pueda descansar en ti y conservar esperanza. Amén.
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Lidia E. Cames
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