
¡Cuidado con la amargura!
17 marzo, 2015
Salvación y fortaleza
17 marzo, 2015Durante mucho tiempo pensé que adorar a Dios consistía principalmente en cantarle, expresarle cuánto lo amaba y disfrutar de esos momentos especiales en su presencia. Pero con los años fui comprendiendo que nuestra relación con Él también se expresa en las decisiones sencillas de cada día. Obedecer a Dios por amor puede ser una de ellas.
No obedecemos para conseguir su amor, su aprobación o sus bendiciones. Dios no nos ama más cuando hacemos todo bien ni deja de amarnos cuando todavía estamos aprendiendo a caminar en alguna área de nuestra vida.
La obediencia puede nacer de algo mucho más hermoso: del amor, la confianza, el reconocimiento y la gratitud hacia Aquel que ha sido bueno con nosotras.
Obedecer a Dios por amor es una respuesta, no un requisito
Jesús dijo:
«Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos». Juan 14:15 NVI
Estas palabras pueden parecernos exigentes si las leemos como una condición: “Si obedeces, entonces Jesús sabrá que lo amas”. Pero podemos mirarlas desde otro lugar.
Cuando amas a alguien y confías en esa persona, sus palabras adquieren importancia para ti. De manera semejante, cuanto más conocemos el corazón de Dios, más razones encontramos para confiar en lo que Él nos enseña.
Entonces la obediencia deja de ser una manera de ganar puntos delante de Dios y comienza a convertirse en una respuesta a lo que ya hemos recibido de Él.
No obedecemos para ser amadas; aprendemos a obedecer porque somos amadas.

Hay áreas en las que todavía estamos aprendiendo
Reconocer todo esto no significa que siempre sea fácil llevar la Palabra de Dios a la práctica.
Podemos saber que necesitamos perdonar y descubrir que todavía nos duele demasiado lo ocurrido. Podemos entender que es mejor esperar y aún así sentir unas ganas enormes de apresurar las cosas. También podemos querer confiar en Dios y, al mismo tiempo, luchar con nuestro deseo de tener todo bajo control.
Eso no significa que debamos colocarnos inmediatamente la etiqueta de “desobedientes”.
Nuestra vida con Dios es un proceso de crecimiento. Hay enseñanzas que comprendemos y ponemos en práctica con gran facilidad, mientras que en otras necesitamos tiempo, madurez, oración y la ayuda del Espíritu Santo.
Dios conoce perfectamente nuestro corazón y sabe dónde estamos en ese proceso.
Por eso, cuando descubras un área en la que te está costando dar un paso, en lugar de condenarte puedes acercarte a Él y decirle con sinceridad: “Señor, esto me cuesta. Ayúdame a entender tu camino y a confiar en ti para caminar por él”.
Obedecer a Dios por amor también significa permitirle acompañarnos mientras aprendemos.

Cuando la adoración continúa fuera de la iglesia
Hay algo precioso en cantar juntas, levantar nuestra voz y expresar nuestro amor a Dios. Esos momentos también son adoración.
Pero nuestra adoración no termina cuando termina la canción.
Continúa en nuestras conversaciones, decisiones, relaciones, reacciones y prioridades. Continúa cuando nadie nos observa y tenemos que decidir qué hacer con aquello que sabemos que Dios nos ha enseñado.
Adoramos a Dios cuando su Palabra tiene suficiente valor para influir en nuestra manera de vivir. Algunas veces será mediante una decisión importante; muchas otras, mediante pequeños pasos que quizá nadie más verá.
Por eso, obedecer a Dios por amor no significa alcanzar una obediencia perfecta. Significa aprender poco a poco a responder al amor de Dios con nuestra manera de vivir.
Quizá hoy puedas preguntarte:
¿Qué pequeño paso puedo dar como respuesta a todo lo que Dios ha hecho por mí?
A veces será perdonar. Otras veces esperar, guardar silencio, decir la verdad, poner un límite, abandonar una actitud o simplemente confiar.
Un paso a la vez.
Cada uno de esos pasos puede convertirse en una manera sencilla y sincera de decir:
“Señor, te amo, confío en ti y quiero aprender a caminar por tus caminos”.
También te ayudará leer: Cómo amar a Dios

Oración
Señor Jesús, gracias porque tu amor por mí no depende de que haga todo perfectamente. Tú conoces mi corazón y también aquellas áreas en las que todavía me cuesta caminar conforme a tu Palabra.
No quiero obedecerte por miedo, obligación ni para conseguir algo de ti. Quiero que mis decisiones sean una respuesta de amor, gratitud y confianza por todo lo que has hecho en mi vida.
Enséñame tus caminos, ayúdame a comprender tu Palabra y dame sabiduría para reconocer los pasos que puedo dar. Cuando algo me cueste, recuérdame que puedo acercarme a ti, pedir tu ayuda y continuar aprendiendo.
Que mi manera de vivir también pueda expresar cuánto te amo. Amén.
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Que Dios aumente tu fe y tu amor por Él, tu amiga,
Lidia E. Cames
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4 Comments
Es de mucha bendición para mi vida todas sus publicaciones, Dios siga bendiciendo este hermoso ministerio!
Hola Nora! 😃
Gracias por tu comentario tan alentador mi amiga, qué lindo que podamos servirte para la gloria de Dios. Recibo la bendición en el nombre de Jesús y que Dios te recompense con su amor y misericordia… Un abrazo 🌻💖🌈
Excelentes temas, de mucha ayuda y bendición a nuestra vida espiritual. Dios les bendiga! 👏🙏🇭🇳
Hola Audelina! 😍
Muchas gracias amiga, tu comentario me anima para seguir adelante con este ministerio. Toda la gloria sea para nuestro Dios y su Palabra por siempre. Que Dios te guarde y te sostenga en todo tiempo, hermosa… Un abrazo 🤗💝🌈