
Hay fortaleza en el gozo
3 marzo, 2015
Dios poderoso amoroso y justo
3 marzo, 2015Hay momentos en los que reaccionamos de una manera que ni siquiera nos gusta. Decimos palabras que después lamentamos, nos desesperamos con facilidad o sentimos que la tristeza y el enojo aparecen sin haberlos invitado. Entonces pensamos: «¿Por qué sigo siendo así?»
Jesús explicó que nuestras palabras y nuestras acciones son el reflejo de lo que llevamos dentro. Por eso, hablar del buen tesoro de tu corazón no es hablar de perfección, sino de permitir que Dios transforme poco a poco nuestro interior.
«Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de su buen corazón… Lo que uno dice brota de lo que hay en el corazón». Lucas 6:45 NTV
La buena noticia es que nuestro Padre no solamente ve lo que sale de nuestro corazón; también conoce las heridas, los temores y las cargas que se han ido acumulando con los años. Él no viene para condenarte, sino para restaurarte.
Dios quiere formar el buen tesoro de tu corazón
Muchas personas intentan cambiar únicamente su comportamiento. Se esfuerzan por ser pacientes, sonreír más o controlar sus emociones. Sin embargo, cuando el corazón sigue lastimado, ese esfuerzo termina siendo agotador.
Dios trabaja de una manera diferente.
Él comienza sanando aquello que nadie más puede ver. Allí donde hubo rechazo, derrama aceptación. Donde hubo culpa, ofrece perdón. Donde hubo miedo, siembra confianza. Donde hubo tristeza, hace crecer una esperanza nueva.
Así comienza a formarse el buen tesoro de tu corazón.
No porque ignores tus emociones, sino porque el Espíritu Santo empieza a llenar esos espacios que antes ocupaban el dolor y la ansiedad.

Lo que llena tu corazón también llegará a tus palabras
Con el paso del tiempo, aquello que Dios deposita en tu interior también empieza a reflejarse en tu manera de vivir.
Cuando recibes su amor, te resulta más sencillo amar.
Cuando experimentas su perdón, poco a poco aprendes a perdonar.
Y cuando descansas en sus promesas, la paz comienza a reemplazar la preocupación.
No significa que nunca volverás a sentir tristeza o enojo. Todos atravesamos momentos difíciles. Pero ahora ya no estás alimentando esas emociones, sino permitiendo que Dios las transforme.
Así, el buen tesoro de tu corazón se convierte en una fuente de palabras que animan, decisiones más sabias y una fe que también fortalece a quienes están cerca de ti.
Permite que Dios siga trabajando en tu corazón
Si hoy reconoces que todavía existen heridas, resentimientos o preocupaciones que pesan demasiado, no te desanimes.
Nuestro Padre es paciente.
Él sabe que la transformación del corazón es un proceso, y permanece contigo en cada paso. Cada vez que llevas tus emociones delante de Él, permites que siga formando ese hermoso tesoro que un día también bendecirá a otras personas.
Confía en que Dios terminará la buena obra que comenzó en tu vida.
También te ayudará leer: Sólo Dios cambia el corazón

Con un corazón lleno de Dios
No necesitas aparentar una alegría que no sientes ni esconder tus luchas para agradar a Dios. Él trabaja desde el interior hacia el exterior.
Cada día que permites que su amor sane una parte de tu vida, ese buen tesoro crece un poco más. Y, casi sin darte cuenta, comenzarás a hablar con más esperanza, amar con más libertad y vivir con la paz que solamente Él puede dar.
Oración
Padre amado, gracias porque conoces mi corazón mejor que nadie. Tú sabes cuáles son mis alegrías, mis heridas y las cargas que todavía llevo dentro.
Hoy pongo delante de ti todo aquello que me roba la paz. Sana lo que necesita ser restaurado, perdona lo que aún pesa sobre mí y llena mi vida con tu amor, tu gozo y tu paz.
Forma en mí el buen tesoro de mi corazón, para que mis palabras, mis decisiones y mi manera de vivir reflejen cada vez más tu bondad. Ayúdame a caminar con paciencia mientras haces tu obra en mí.
En el nombre de Jesús. Amén.
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Que Dios bendiga tu vida, tu amiga,
Lidia E. Cames
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1 Comment
Me encantó , es de buena enseñanza todo lo que compartes ❤️