
Busca la paz como una actitud del corazón
17 febrero, 2015
Agradando a Dios: más sencillo de lo que imaginas
18 febrero, 2015Hay momentos en los que nos sentimos frustradas con nosotras mismas. Queremos ser más pacientes, tener más fe, reaccionar mejor o dejar atrás ciertos hábitos, pero parece que avanzamos más lento de lo que esperábamos. Si alguna vez te has sentido así, recuerda esta verdad: el Señor te perfecciona día tras día. Él sigue trabajando en tu corazón, aun en aquellos momentos en que no percibes grandes cambios.
La transformación espiritual no ocurre de un día para otro. Dios nos conduce paso a paso, con amor y paciencia, formando en nosotras el carácter de Cristo. Por eso, en lugar de vivir bajo la presión de ser perfectas, podemos descansar en la certeza de que Él continúa obrando en nuestra vida.
El Señor te perfecciona con amor y paciencia
«Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva». Filipenses 1:6 NTV
Este versículo nos recuerda que la obra de transformación pertenece a Dios. Nosotras colaboramos obedeciéndolo, buscándolo y caminando cerca de Él, pero es el Espíritu Santo quien produce los cambios profundos que nuestro corazón necesita. Por eso podemos tener la certeza de que el Señor te perfecciona de acuerdo con sus tiempos y sus propósitos.
Muchas veces queremos resultados inmediatos. Sin embargo, Dios trabaja con la perspectiva de toda una vida. Él conoce cada área que necesita sanar, fortalecer o restaurar, y sabe exactamente cuándo y cómo intervenir.
Por eso no te desanimes si todavía hay aspectos de tu carácter que siguen en proceso. El Señor no se sorprende por tus debilidades. Él ya las conocía cuando decidió amarte y llamarte hija suya.

La buena obra que Dios comenzó crecerá con el tiempo
Uno de los mayores errores que podemos cometer es pensar que debemos cambiar por nuestras propias fuerzas.
Cuando intentamos hacerlo solas, terminamos agotadas y desanimadas. Pero cuando aprendemos a depender de la gracia de Dios, descubrimos que Él produce cambios que antes parecían imposibles.
Reconoce con humildad aquello que aún necesitas entregar al Señor. Háblale con sinceridad. Dile dónde te cuesta obedecer, dónde te sientes débil o qué área necesita ser transformada. Después deja esa carga en sus manos. Confía en que el Señor te perfecciona incluso en aquellas áreas donde has luchado durante mucho tiempo.
La buena obra que Dios comenzó no quedará inconclusa. Día tras día, el Señor te llevará a crecer en fe, madurez espiritual, amor y obediencia. Su trabajo en tu vida continúa, y su fidelidad garantiza que cumplirá todo lo que ha prometido.
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Descansa en el proceso de Dios
No tienes que vivir bajo la presión de alcanzar una perfección imposible. El Señor te ama mientras te transforma. Cada oración, cada paso de obediencia y cada vez que vuelves a levantarte forman parte de ese hermoso proceso mediante el cual el Señor te perfecciona y te acerca cada vez más al propósito que tiene para tu vida.
Descansa en sus manos. Confía en su amor. Y recuerda que el mismo Dios que comenzó esa hermosa obra en tu corazón también la llevará hasta su perfecto cumplimiento.
Oración final
«Señor, gracias porque no me abandonas en medio de mi proceso. Gracias porque sigues trabajando en mi corazón y porque tu amor es más grande que mis debilidades. Ayúdame a descansar en tu gracia y a confiar en que la buena obra que comenzaste en mí llegará a cumplirse conforme a tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.»
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Lidia E. Cames
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