
Elige lo conveniente
21 marzo, 2015
Sin miedo a la oscuridad
21 marzo, 2015Quizá has escuchado que necesitas perdonar para recibir perdón de Dios y esa idea, en lugar de ayudarte, te ha hecho sentir culpable porque todavía duele lo que alguien te hizo. Quieres obedecer al Señor, pero hay heridas que no desaparecen de un día para otro.
Jesús habló con claridad acerca del perdón:
«Y cuando oren, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en los cielos les perdone a ustedes sus ofensas». Marcos 11:25 RVC
Estas palabras nos muestran la importancia que Dios le da a un corazón dispuesto a perdonar. Sin embargo, perdonar no significa negar el dolor ni fingir que nada ocurrió.
¿Qué significa perdonar para recibir perdón?
Jesús nos invita a vivir conscientes de la misericordia de Dios y a extender esa misericordia a otras personas. No se trata de comprar el perdón del Padre con nuestro buen comportamiento, sino de permitir que la gracia que recibimos transforme también nuestra manera de tratar las ofensas.
A veces podrás decir: «Señor, decido perdonar», y sentir alivio. Otras veces esa decisión será apenas el comienzo de un proceso.
Puede suceder que mañana recuerdes lo ocurrido y vuelva a dolerte. Eso no significa necesariamente que no hayas perdonado. Significa que tu corazón todavía está sanando.

Perdonar no significa permitir que vuelvan a lastimarte
Este punto es muy importante, amiga.
Perdonar no convierte en bueno lo que estuvo mal. Tampoco significa que debas recuperar inmediatamente una relación, volver a confiar como antes o permanecer cerca de una persona que continúa haciéndote daño.
Puedes perdonar y establecer límites.
La reconciliación necesita condiciones que el perdón personal no siempre requiere: reconocimiento, cambios, responsabilidad y voluntad de ambas partes.
Dios no te pide que llames bueno a lo malo. Te invita a entregarle la herida para que el resentimiento no termine gobernando tu corazón.
Cuando todavía te cuesta perdonar
Tal vez hoy no puedas decir: «Ya no me duele». Pero sí puedes comenzar con una oración sincera:
«Señor, tú sabes lo que sucedió y cuánto me dolió. Quiero aprender a perdonar, pero necesito tu ayuda. No quiero alimentar el resentimiento ni vivir atada a esta herida. Enséñame a entregar en tus manos lo que todavía pesa en mi corazón».
Eso también es caminar hacia el perdón.
No necesitas fabricar sentimientos que todavía no tienes. Puedes acercarte a Dios con la verdad de lo que sientes y permitirle acompañarte durante el proceso.
El perdón también puede ser un camino
Perdonar para recibir perdón no debería convertirse en una amenaza que te haga acercarte a Dios con miedo. Las palabras de Jesús nos recuerdan que quienes hemos recibido misericordia somos llamadas a vivir con un corazón dispuesto a ofrecerla.
Habrá ofensas pequeñas que podrás dejar atrás rápidamente y otras que requerirán tiempo, oración, límites y sanidad.
Lo importante es no hacer del resentimiento tu hogar.
Entrégale a Dios aquello que todavía duele y permite que, paso a paso, Él enseñe a tu corazón a vivir en libertad.

Oración
Padre, gracias por la misericordia con la que me recibes. Tú conoces las heridas que todavía llevo en mi corazón y sabes cuáles me cuesta perdonar. Ayúdame a no alimentar el resentimiento. Dame sabiduría para establecer los límites que necesite y gracia para avanzar hacia el perdón. Quiero vivir libre del peso de la ofensa y aprender a tratar a otros desde la misericordia que he recibido de ti. En el nombre de Jesús, amén.
Preguntas frecuentes sobre perdonar y recibir perdón
¿Dios no me perdona si me cuesta perdonar a alguien?
Marcos 11:25 muestra que Jesús toma muy en serio nuestra disposición a perdonar. Sin embargo, tener dificultad para hacerlo no es lo mismo que decidir permanecer en el resentimiento. Hay heridas que necesitan tiempo. Puedes reconocer delante de Dios que quieres perdonar y pedirle ayuda para avanzar en ese proceso.
¿Perdonar significa reconciliarme con quien me lastimó?
No necesariamente. El perdón puede ser una decisión personal delante de Dios, mientras que la reconciliación requiere la participación de ambas personas. Para reconstruir una relación también pueden ser necesarios arrepentimiento, responsabilidad, cambios y recuperación de la confianza.
¿Puedo perdonar y poner límites?
Sí. Perdonar no te obliga a permitir nuevamente aquello que te hizo daño. Puedes renunciar al resentimiento y, al mismo tiempo, establecer límites saludables en una relación. En algunas circunstancias, incluso puede ser necesario mantener distancia.
¿Qué pasa si perdoné, pero vuelvo a recordar la ofensa y me duele?
Recordar una ofensa o volver a sentir dolor no significa automáticamente que no hayas perdonado. Algunas heridas necesitan un proceso de sanidad. Cuando el recuerdo aparezca, puedes llevar nuevamente ese dolor a Dios sin sentir que debes comenzar todo desde cero.
¿Tengo que sentir ganas de perdonar antes de hacerlo?
No siempre. Los sentimientos y las decisiones no necesariamente avanzan al mismo ritmo. Puedes comenzar expresándole a Dios tu deseo de perdonar, incluso mientras todavía luchas con enojo, tristeza o decepción.
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Que el perdón se haga una forma de vivir para nosotras, tu amiga,
Lidia E. Cames
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"ESTÁN PERDONADOS… AHORA A OTRA COSA"