
Nuevo aliento de vida
13 marzo, 2015
Total protección y seguridad
14 marzo, 2015Una de las verdades que más me ha ayudado a vivir con mayor libertad es recordar que Dios ve el corazón. Él conoce lo que sentimos, comprende nuestras motivaciones y puede mirar mucho más allá de aquello que mostramos a los demás.
Durante mucho tiempo oculté dolor, culpa y miedo. Me esforzaba por aparentar que era fuerte y muy capaz, cuando en realidad había dentro de mí una niña temerosa que intentaba protegerse.
También quería tener la razón y trataba de imponer mi opinión. Con el tiempo comprendí que muchas de esas actitudes escondían cosas que necesitaban ser sanadas en mi interior. Vivir así era agotador.
Gracias a Dios, en su Palabra encontré un lugar donde podía dejar de aparentar y comenzar a descansar.
Uno de los versículos que transformó mi manera de verme y de mirar a los demás fue este:
«No juzgues por su apariencia o por su estatura, porque yo lo he rechazado. El Señor no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón». 1 Samuel 16:7 NTV
Dios ve el corazón y puedes acercarte a Él
Estas palabras fueron dichas cuando Samuel buscaba al hombre que Dios había elegido como rey de Israel. Samuel miró lo que tenía delante de sus ojos, pero Dios le enseñó algo que también necesitamos recordar nosotras: Él mira mucho más profundo.
Las personas pueden formarse una opinión de ti por lo que haces, dices o muestras. Pero Dios conoce la historia completa.
Él sabe por qué lloraste aquella noche. Conoce los temores que todavía te cuesta expresar, las buenas intenciones que otros quizá interpretaron mal y también aquellas áreas de tu corazón donde necesitas crecer.
Por eso, saber que Dios ve el corazón no tiene que producir temor. Puede convertirse en descanso.
Delante de Él no necesitas demostrar que eres más fuerte, más espiritual o que tienes todo bajo control. Puedes acercarte con sinceridad, porque ya te conoce.

Puedes ser sincera delante de Dios
La Biblia también dice:
«La gente puede considerarse pura según su propia opinión, pero el Señor examina sus intenciones». Proverbios 16:2 NTV
Este versículo no tiene que llevarnos a vivir examinándonos con miedo. Más bien puede invitarnos a permitir que Dios ilumine con amor aquello que nosotras mismas no alcanzamos a reconocer.
A veces reaccionamos desde una herida. Otras veces hablamos movidas por el temor, buscamos aprobación o intentamos controlar una situación porque sentimos inseguridad.
Dios puede mostrarnos esas motivaciones, no para avergonzarnos, sino para ayudarnos a crecer.
Qué descanso saber que puedes decirle: “Señor, esto es lo que realmente estoy sintiendo. Ayúdame a entender lo que sucede dentro de mí y enséñame a responder de una manera diferente”.
No tienes que esconderle nada. Él ya lo sabe y puedes permitirle entrar justamente allí.
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Cuando Dios ve tu corazón, también ve lo que te duele
Hay algo muy consolador en esta verdad: Dios no solamente ve aquello que necesita cambiar; también ve aquello que necesita consuelo.
Él conoce las heridas detrás de ciertas reacciones, el cansancio que has guardado en silencio y los temores que quizá todavía no sabes cómo expresar.
Por eso puedes abrir tu corazón delante de Él con confianza.
Ya no necesitas gastar tus fuerzas cuidando una imagen. Puedes aprender poco a poco a vivir con mayor sinceridad delante de Dios y también contigo misma.
Amiga, permite que esta promesa te dé descanso: Dios ve tu corazón y conoce tu historia completa.
Cuando encuentres algo dentro de ti que necesita cambiar, no huyas de Él. Acércate. Y cuando encuentres dolor, miedo o cansancio, llévalo también a su presencia.
El Dios que mira tu corazón sabe perfectamente cómo tratarlo.
Si hoy sientes que has estado tratando de esconder lo que ocurre dentro de ti, quizá sea un buen momento para hablar con Dios con total sinceridad. Cuéntale lo que sientes tal como salga de tu corazón. Él ya conoce tu historia y puedes confiarle incluso aquello que todavía no sabes cómo resolver.
Oración
Señor, gracias porque tú conoces mi corazón mucho mejor que yo. Tú sabes lo que siento, lo que me duele, lo que temo y también aquello que necesito aprender. Ayúdame a vivir con sinceridad delante de ti. Muéstrame con amor lo que se necesita cambiar y consuela las áreas de mi corazón que necesitan tu cuidado. Quiero descansar sabiendo que no tengo que aparentar delante de ti, porque me conoces completamente. Amén.
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Lidia E. Cames
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3 Comments
Gracias por tus publicaciones, en algún momento me han ayudado para edificarme.. Que Dios siga bendiciendo tu vida con la revelación de su palabra para ayudar a quienes lo necesiten, bendiciones.
Esto era algo que mi corazón necesitaba muchas gracias bendiciones.❤️
Hola Mishel! 😃
Gloria a Dios porque siempre sabe lo que necesitas en el momento oportuno mi amiga. Muchas gracias por tu comentario… Un abrazo 🤗💖🌈