
Dios dará tu provisión
11 marzo, 2015
Oración toca el corazón de Dios
11 marzo, 2015Es muy probable que tú también hayas animado a alguien diciéndole: «Dios te salva de todo peligro». Yo también lo he hecho muchas veces. Pero llega el momento en que esa promesa deja de ser un consejo para otros y se convierte en una decisión personal.
Porque una cosa es repetir un versículo cuando todo está tranquilo, y otra muy distinta aferrarse a él cuando el temor toca la puerta de tu corazón.
Me ha pasado. En ocasiones, las mismas palabras de ánimo que compartí con otras personas son las que Dios ha usado para recordarme que también necesito creerlas y vivirlas.
El rey David conocía muy bien esa experiencia. Mientras era perseguido y su vida corría peligro, encontraba seguridad diciendo:
«El Señor es mi luz y mi salvación; ¿A quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿De quién tendré temor?». Salmo 27:1 NBLH
David no negaba el peligro. Lo enfrentaba recordando quién era Dios.
¿Cómo confiar cuando aparecen los peligros?
La confianza no nace de un momento para otro. Se fortalece poco a poco, mientras aprendemos a caminar con Dios en los días tranquilos.
Cuando todo marcha bien es el mejor tiempo para conocer más al Señor, leer su Palabra y permitir que nuestra fe eche raíces profundas.
Así, cuando llegan las tormentas, no dependemos de nuestras emociones, sino del fundamento que hemos construido en Cristo.
Los vientos pueden soplar con fuerza. Las olas pueden levantarse. La oscuridad puede parecer muy intensa. Pero quien ha aprendido a descansar en Dios descubre que Él sigue siendo su luz, su guía y su fortaleza.
No significa que nunca enfrentaremos dificultades. Significa que nunca tendremos que enfrentarlas solas.

Dios te salva de todo peligro según su perfecta voluntad
La protección de Dios no siempre luce como nosotros la imaginamos.
A veces nos libra antes de que el peligro llegue.
Otras veces nos da la sabiduría necesaria para evitar un mal camino.
En ocasiones nos sostiene mientras atravesamos una situación difícil y nos fortalece para salir adelante.
Y siempre guarda nuestra vida para cumplir su propósito, porque nada puede separarnos de su amor.
Por eso, cuando la Biblia nos invita a confiar en el Señor, no nos está prometiendo una existencia sin problemas, sino la seguridad de que nuestra vida permanece en sus manos.
Esa certeza cambia nuestra manera de enfrentar el miedo.
La paz de Dios no depende de que desaparezcan todos los riesgos, sino de saber que Él camina contigo y que jamás dejará de sostenerte.
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Descansa en la protección del Señor
Si hoy algo está inquietando tu corazón, vuelve a hacer tuyas las palabras de David.
Recuerda que Dios te salva de todo peligro y que su cuidado nunca llega tarde. Tal vez Él cambie tus circunstancias; tal vez te dé fuerzas para atravesarlas. En ambos casos, seguirá siendo tu luz, tu salvación y la fortaleza de tu vida.
Puedes descansar con la seguridad de que nada escapa a su control y de que siempre obrará para tu bien y para su gloria.
Oración
Señor, gracias porque eres mi luz, mi salvación y la fortaleza de mi vida. Cuando el miedo quiera dominar mi corazón, ayúdame a recordar que tú permaneces conmigo. Enséñame a confiar en tu cuidado, a caminar con sabiduría y a descansar en tus promesas. En tus manos pongo mi vida y todo aquello que hoy me preocupa. Amén.
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Lidia E. Cames
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