
El Señor te conoce
18 marzo, 2015
El dueño de todo es Dios
18 marzo, 2015Hay días en los que una preocupación puede crecer tanto dentro de nosotras que termina ocupando casi todo el panorama. Pensamos en lo que falta, en aquello que no se resuelve o en lo que podría salir mal. En momentos así, adora la grandeza de Dios. No para negar lo que estás viviendo, sino para recordar que tus circunstancias nunca son más grandes que Él.
La Biblia expresa esa verdad así:
«Nuestro Dios y nuestro Rey, ¡qué grande eres en toda la tierra! ¡Tu grandeza está por encima de los cielos más altos!». Salmo 8:1 TLA
Adora la grandeza de Dios por quien Él es
La adoración nos ayuda a levantar la mirada de aquello que ocupa nuestra mente y dirigirla hacia el carácter de Dios. Él sigue siendo sabio cuando tú no sabes qué hacer, poderoso cuando tus fuerzas disminuyen y fiel cuando el camino se vuelve incierto.
Adorar no consiste solamente en cantar. También adoramos cuando reconocemos: “Señor, tú eres mayor que esto que me preocupa. Tú conoces lo que yo no conozco y puedes sostenerme mientras avanzo”.

Su grandeza pone cada cosa en su lugar
Cuando contemplas la grandeza de Dios, el problema quizá no desaparezca inmediatamente, pero deja de ocupar el lugar principal. Tu corazón recuerda quién merece tu confianza.
Hoy, adora la grandeza de Dios sin pedir primero una respuesta. Dile cuánto lo admiras, reconoce su bondad, su sabiduría, su poder y su fidelidad. Permite que esa verdad vuelva a darle descanso a tus pensamientos.
Oración
Señor, hoy quiero detenerme para reconocerte por quien eres. Eres grande, bueno, sabio y fiel. A veces mis preocupaciones se vuelven demasiado grandes delante de mis ojos, pero hoy quiero volver mi atención hacia ti.
Ayúdame a recordar que ninguna circunstancia cambia tu carácter ni disminuye tu poder. Ordena mis pensamientos, fortalece mi confianza y enséñame a adorarte también mientras espero.
Tú eres mi Dios y pongo en ti lo que hoy pesa en mi corazón. En el nombre de Jesús, amén.
Pido a Dios que al recordar su grandeza, tu corazón encuentre una razón nueva para confiar.
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Que hoy recibas las bendiciones de nuestro Dios, tu amiga,
Lidia E. Cames
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