
Mantén tu corazón alegre
24 enero, 2015
El gozo del Señor es mi fortaleza
24 enero, 2015Decir con sinceridad “que se haga tu voluntad” es uno de los actos más profundos de confianza que podemos entregar a nuestro Dios. Amiga cazadora, sé que no siempre es fácil aceptar lo que sucede a nuestro alrededor, sobre todo cuando el dolor, la preocupación o la espera parecen interminables. Sin embargo, cuando rendimos nuestro corazón a la voluntad del Señor, estamos reconociendo que su plan es perfecto, aunque nosotras no lo entendamos del todo.
Jesús nos dejó un ejemplo en la oración del Padre Nuestro:
«Que se cumpla tu voluntad en la tierra como se cumple en el cielo». Mateo 6:10 NTV
Aceptar el plan de Dios
Aceptar la voluntad de Dios no significa resignarse con tristeza, sino abrir los brazos con fe sabiendo que Él nunca se equivoca. Quizá ahora te encuentres en una situación que no te agrada o que no comprendes, pero ahí, en medio de esa circunstancia, Dios está obrando a tu favor. Reconocer “que se haga tu voluntad” es renunciar a nuestras ideas limitadas para dar lugar al plan divino, que siempre es bueno, agradable y perfecto.
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Los frutos de decir “que se haga tu voluntad”
Cuando decides rendir tu voluntad al Señor, comienzas a experimentar transformaciones en tu interior.
- Tu fe se fortalece porque confías más en su poder que en tus fuerzas.
- Empiezas a ver bendiciones inesperadas que solo Dios podía abrir en tu camino.
- Recibes paz en tu corazón aun en medio de las adversidades.
Decir “que se haga tu voluntad” no te roba la alegría, al contrario: te libra de la frustración y el cansancio de querer controlar todo. Es elegir confiar en que tu Padre celestial sabe lo que es mejor para ti.
Una decisión que cambia tu vida
Querida amiga, tienes la opción de vivir insistiendo en tus propios planes, lo cual traerá inconformidad y desánimo, o bien rendirte a Dios para experimentar su paz y plenitud. Si eres hija de Dios, puedes estar segura de que todo lo que hoy parece duro será usado por Él para forjar tu carácter y mostrarte su gloria. Al final, comprenderás que siempre valió la pena confiar en su plan.
Oración final
Señor amado, hoy te entrego mis pensamientos, mis anhelos y mis planes. Declaro con fe: “que se haga tu voluntad” en mi vida. Dame la gracia de confiar en que todo lo que permites es para mi bien y para tu gloria. Amén.
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Que Dios te fortalezca siempre, tu amiga,
Lidia E. Cames
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