
Porqué no me siento digna de Dios
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22 julio, 2019Hola querida cazadora: Hoy te platico de la historia bíblica de Sara. Me gustaría contártela toda, ¡pero es muy larga! Mejor te la voy a ir contando por partes.
Pero sí te voy a describir algunos datos de ella:
Sara era la esposa de Abraham (el hombre más rico de la región) y ella no podía tener hijos. Dice la Biblia que era una mujer muy hermosa y su esposo la amaba mucho.
El único problema que tenían era que Sara era estéril. Abraham tenía 100 años y ella tenía 90. Ya no estaban en edad de ser padres. Yo diría que estaban en edad de ser abuelos o bisabuelos, pero sin un hijo, era menos posible.
Pero Dios les había prometido un hijo desde hacía 25 años y nada que llegaba.
Primera parte de la historia bíblica de Sara
Génesis 18:1-16
Comenzamos con la visita de tres hombres a la casa de Abraham y Sara. Estos eran buenos anfitriones y enseguida Abraham los hizo pasar a tomar el fresco debajo de un árbol.
Se pusieron en movimiento todos en casa para preparar alimentos y bebidas para los visitantes.
LA PROMESA
Después que comieron preguntaron por Sara, que estaba adentro en la casa.
«Uno de ellos dijo: Te aseguro que regresaré el próximo año por este mismo tiempo y tu esposa Sara tendrá un hijo». Génesis 18:10 PDT
Hacía 24 años que ellos sabían que Dios les daría un hijo, quizá Sara había perdido las esperanzas.
¿Por qué?

LA ANCIANA
Si Sara hubiera sido joven en edad productiva, esta promesa sería muy lógica, ¿no? Pero ella era una anciana de ¡90 años!
«Tanto Abraham como Sara ya eran muy viejos, y a Sara ya no le venía el período menstrual». v. 11 PDT
LA RISA
Sara estaba escuchando la conversación de los hombres a la entrada de la carpa, justo detrás de la puerta.
Mira cuál fue la reacción de Sara:
«Así que se rió silenciosamente y dijo: «Estando yo tan vieja y acabada, y siendo mi esposo un anciano, ¿aún sentiré placer sexual?». v. 12
El hombre que estaba dando la promesa era el mismo Dios y escuchó los pensamientos de Sara y por supuesto, también su risa. Le dijo a Abraham:
«Por qué Sara se rió y dijo: Será posible que yo tenga un hijo siendo tan vieja? ¿Acaso existe algo imposible para el Señor? Regresaré por este mismo tiempo, en la primavera del próximo año, y Sara tendrá un hijo». v. 13-14
Efectivamente, en el tiempo señalado Sara tuvo un hijo y le pusieron por nombre Isaac, que significa “risa” (Génesis 21).
Y la parte que yo quiero que nos quede bien grabada en nuestro espíritu es ésta: «¿Acaso existe algo imposible para el Señor?» (v. 14).
Conclusión
Cuántas veces escuchamos una promesa y no la creemos, quizá nos dé risa (como en la historia bíblica de Sara), o simplemente vemos las circunstancias y dudamos de que sea para nosotras.
No importa la reacción que tengas ante la promesa, lo que importa es que creas que para Dios no hay nada imposible.
Sara recibió el cumplimiento de su promesa porque se quedó con esta palabra: No hay nada imposible para Dios.
No mires las circunstancias o las condiciones naturales que atraviesas, mira a ese Dios grande y fuerte que te respalda siempre. Enfócate en nuestro Padre que nunca falla a una promesa y hace posible todo lo imposible para ti y para mí.
Tenemos un Dios que todo lo puede, nada hay que se le dificulte, Él es especialista en todo lo que parece imposible.
Lo que pasa es que metemos a Dios en nuestra mente limitada y al hacerlo lo limitamos. Eso impide que recibamos sus promesas.
Pidamos hoy al Espíritu Santo que nos ayude a sacar a Dios de nuestra mente limitada y nos lleve a percibirlo como el TODOPODEROSO.
Por muy difícil que tú veas la enfermedad, la deuda, la dureza de los corazones, las adicciones, la situación del país o lo que sea que te esté intimidando; debes de saber que para Dios todo eso es cuestión de rutina.
No hay nada que supere su poder y su amor actuando a tu favor. Créele a Dios, porque no hay nada que Él no pueda resolver. Para Dios todo es fácil.
Si Él fue capaz de dar un hijo a una pareja de ancianos, ¿no crees que puede resolver tu situación o cumplir esa promesa que estás esperando?
Me despido
Créelo amiga, Dios cumplirá igual como cumplió en esta parte de la historia bíblica de Sara.
Hay más que aprender en la historia de esta mujer tan privilegiada y llena de las bendiciones de Dios. Seguro te gustará también: La historia de Sara. Parte 2
Querida amiga, comparte esta historia con tus contactos en las redes sociales, seguro que bendecirá a muchas más mujeres. Si me dejas un comentario me encantará saludarte. Deseo que Dios aumente tu fe para recibir tu promesa, tu amiga,
Lidia E. Cames
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27 Comments
Hola. Me encantó tu palabra, llegó en el momento justo para afianzar mi fe. Quiero aprender más de la palabra, quiero serle más fiel a Dios y no se cómo hacerlo
gracias a DIOS por tan grandes promesas que nos ayuda mucho un abrazo
Sí querida Fausta! 😃
Dios es muy bueno al darnos tantas promesas. Sigamos creyendo para que se cumplan y seamos más bendecidas junto con nuestras familias. Bendiciones amiga linda… Un abrazo 🤗💐🌈