
Ánimo para tu alma cuando el corazón está cansado
20 marzo, 2015
Cuando Dios te elige te respalda
20 marzo, 2015Amiga querida, hay momentos en los que creer también significa dar un paso. Puedes confiar en Dios, esperar sus promesas y orar por mucho tiempo, pero llegará alguna ocasión en la que esa confianza tendrá que expresarse en una decisión. De eso se trata la fe en acción: de vivir de acuerdo con lo que creemos acerca de Dios.
Santiago lo explica con una frase muy clara:
«Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras». Santiago 2:18
Santiago no está enseñándonos que tenemos que hacer determinadas cosas para ganarnos el favor de Dios. Está mostrando que una fe viva deja huellas en nuestra manera de vivir.
La fe en acción hace visible lo que crees
Abraham creyó a Dios y esa confianza se hizo visible cuando estuvo dispuesto a obedecerlo. Rahab creyó que el Dios de Israel era poderoso y actuó conforme a esa convicción al proteger a los espías.
Precisamente estos dos personajes aparecen en Santiago 2 como ejemplos de una fe que no se quedó solamente en palabras.
La obediencia no compra las bendiciones de Dios; demuestra dónde hemos puesto nuestra confianza.
Por eso, poner tu fe en acción no significa realizar algo espectacular ni lanzarte a hacer cosas imprudentes esperando que Dios produzca un milagro.
A veces será algo mucho más cotidiano.
Tal vez Dios está tratando contigo acerca de perdonar, terminar algo que te hace daño, pedir ayuda, servir a alguien, administrar mejor lo que tienes, comenzar aquello que has pospuesto o simplemente permanecer firme en una decisión que sabes que es correcta.

Creer también puede cambiar tus decisiones
Cuando realmente creemos algo, tarde o temprano eso influye en nuestra manera de vivir.
Si creo que Dios provee, puedo aprender a administrar sin desesperarme.
Si creo que Dios me guía, puedo buscar su dirección antes de precipitarme.
También: si creo que su Palabra es buena, puedo obedecerla incluso cuando hacerlo resulte incómodo.
Eso también es fe en acción.
No se trata de decir: “Voy a hacer esto para que Dios haga aquello”. La fe no es una fórmula para mover la mano de Dios.
Es más bien decir:
“Señor, porque confío en ti, quiero caminar de acuerdo con lo que me estás enseñando”.
¿Qué paso corresponde a tu fe hoy?
Quizá llevas tiempo esperando una respuesta de Dios y lo que necesitas ahora no es hacer más cosas, sino preguntarle con sinceridad:
¿Hay algo que ya sé que debo hacer?
No necesitas inventar una señal ni tomar decisiones apresuradas. Pero si Dios ya te ha mostrado claramente un paso de obediencia por medio de su Palabra, puedes avanzar confiando en Él.
Y después dejar los resultados en sus manos.
La verdadera fe no intenta controlar lo que sucederá después. Confía lo suficiente en Dios para obedecerlo y continuar caminando con Él.
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Oración
Padre, quiero que mi fe pueda verse también en mi manera de vivir. Ayúdame a reconocer aquello que me estás enseñando y dame disposición para obedecerte. Líbrame de querer controlar los resultados y enséñame a confiar en ti mientras doy los pasos que me corresponden. Que mis decisiones reflejen que creo en tu bondad, en tu sabiduría y en tu Palabra. En el nombre de Jesús, amén.
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Deseo que Dios fortalezca tu fe, tu amiga,
Lidia E. Cames
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