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25 febrero, 2015Tener hijos para bendición no es sólo una frase para repetir y calmarte cuando tienes miedo por el futuro de tu familia. Es una verdad que puede cambiar la manera en que vives la maternidad.
Muchas madres aman profundamente a sus hijos, pero también cargan preocupaciones constantes. Se preguntan si hicieron las cosas bien, si los errores del pasado tendrán consecuencias permanentes o si algún día verán cumplidos los propósitos de Dios en ellos.
La Palabra del Señor dirige nuestra mirada hacia una esperanza mucho mayor que nuestras fuerzas.
«No trabajarán en vano, y sus hijos no estarán condenados a la desgracia, porque son un pueblo bendecido por el Señor, y sus hijos también serán bendecidos». Isaías 65:23 NTV
Esta promesa nos recuerda que Dios sigue escribiendo historia con las generaciones de quienes le pertenecen. Por eso podemos dejar de vivir dominadas por el temor y comenzar a descansar en su fidelidad.
Hijos para bendición: una promesa para descansar en Dios
Como madres, es fácil pensar que el futuro de nuestros hijos depende únicamente de lo que hicimos bien o mal.
Pero Dios nos invita a poner la mirada en Él.
Nuestro amor es importante. Nuestra influencia también. Sin embargo, el poder para transformar un corazón pertenece únicamente al Señor.
Cuando creemos esta verdad, dejamos de vivir esclavas de la culpa o del miedo y comenzamos a confiar en que Dios también está obrando en la vida de nuestros hijos.
No porque seamos madres perfectas, sino porque Él es un Padre perfecto.

Mi historia me enseñó a confiar más en Dios que en mis propios errores
Quiero compartirte una parte de mi historia porque quizá se parezca un poco a la tuya.
Cuando conocí a Cristo entendí que había cometido muchos errores durante la crianza de mis hijos. Reconocerlo me dolió profundamente. Sabía que algunas heridas seguían presentes incluso cuando ya eran adultos.
El Señor me perdonó por medio de Jesucristo y eso trajo paz a mi corazón. Sin embargo, seguía sufriendo porque deseaba quitarles el dolor y no podía hacerlo.
Durante mucho tiempo oré con lágrimas para que Dios sanara sus corazones.
Fue entonces cuando el Señor puso delante de mí este pasaje de Isaías.
Entonces comprendí que mi historia no terminaba en mis errores, sino en la fidelidad de Dios. Él podía seguir obrando donde yo ya no tenía fuerzas para hacerlo.
Pasado el tiempo también me regaló la oportunidad de acercarme a mis hijos, pedirles perdón, expresarles cuánto los amo y procurar ser una madre diferente.
Todavía sigo caminando en ese proceso, pero ahora lo hago con esperanza y no con desesperación. Descanso en que Dios continúa haciendo su obra en sus vidas.
El futuro de tus hijos también está en las manos de Dios
Quizá hoy observas situaciones que te preocupan. Tal vez un hijo se ha alejado del Señor. Quizá otro atraviesa problemas emocionales. O simplemente sientes temor por lo que vendrá.
No permitas que esas circunstancias definan toda tu esperanza.
Sigue orando. Sigue amando. Igual sigue sembrando palabras de vida. Pero, sobre todo, entrega cada día a tus hijos en las manos del Padre.
Él los conoce mejor que nadie. Los ama aún más de lo que tú puedes amarlos y nunca deja de obrar conforme a sus propósitos.
Descansar en Dios no significa dejar de orar por ellos; significa dejar de vivir consumida por la ansiedad para confiar en que el Señor sigue trabajando incluso cuando tú no puedes hacerlo.
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Descansa en la fidelidad del Señor
Si hoy llevas una carga pesada por alguno de tus hijos, recuerda esta promesa y no permitas que la culpa, el miedo o la preocupación tengan la última palabra en tu corazón.
Ora con perseverancia. Ama con paciencia. Permanece cerca del Señor.
Y cada vez que el temor quiera dominar tus pensamientos, vuelve a levantar la mirada hacia Dios que también tiene planes de bien para las generaciones de quienes le pertenecen.
La paz comienza cuando dejamos el futuro de nuestros hijos en las manos del Padre.
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Oración
Padre amado, gracias porque tú amas a mis hijos mucho más de lo que yo puedo hacerlo. Hoy decido dejar a un lado la culpa, el temor y la ansiedad para descansar en tu fidelidad. Ayúdame a seguir orando por ellos, a hablarles con amor, a darles un buen ejemplo y a confiar en que tú continúas obrando en sus vidas. Fortalece mi fe cuando quiera desanimarme y llena mi corazón de la paz que sólo tú puedes dar. En el nombre de Jesús. Amén.
Preguntas frecuentes sobre los hijos para bendición
Es normal que como madres surjan dudas cuando pensamos en el futuro de nuestros hijos. Estas respuestas, basadas en la Biblia, pueden ayudarte a comprender mejor esta promesa y a fortalecer tu confianza en Dios.
¿Qué significa que los hijos son para bendición?
Cuando la Biblia habla de los hijos como bendición, nos recuerda que son un regalo de Dios y que Él tiene un propósito para sus vidas. Esto no significa que nunca enfrentarán dificultades, sino que podemos criarlos con esperanza, sabiendo que el Señor trabajará en ellos acompañándolos en cada etapa.
¿Cómo dejar de preocuparme tanto por mis hijos?
La preocupación disminuye cuando aprendemos a llevar nuestras cargas a Dios en oración. En lugar de intentar controlar todo lo que sucede, podemos confiar en que el Señor ama a nuestros hijos incluso más que nosotros y pedirle sabiduría para acompañarlos con amor, paciencia y fe.
¿Qué hago si siento culpa por errores que cometí con mis hijos?
Reconocer los errores es un paso importante, pero no debemos quedarnos atrapadas en la culpa. Si Dios nos ha perdonado en Cristo, también podemos pedir perdón a nuestros hijos cuando sea necesario, procurar reparar lo que esté a nuestro alcance y confiar en que el Señor puede traer restauración donde nosotros ya no podemos llegar.
¿Cómo orar por el futuro de mis hijos?
Puedes presentar cada día sus nombres delante del Señor, pedir que Él fortalezca su fe, los guíe en sus decisiones, los proteja del mal y forme el carácter de Cristo en ellos. Más que orar desde el miedo, hazlo desde la confianza en la fidelidad de Dios.
¿Qué versículo habla de los hijos como bendición?
Uno de los pasajes más conocidos es:
«Los hijos son un regalo del Señor; los frutos del vientre son nuestra recompensa». Salmo 127:3 NTV
Junto con Isaías 65:23, que hoy nos presenta una hermosa promesa para el pueblo de Dios, recordando que Él desea bendecir a las generaciones de quienes le pertenecen.
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Que Dios te fortalezca y aumente tu fe, tu amiga,
Lidia E. Cames
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5 Comments
Wow Gracias Señor por contestar mi petición como te lo he pedido guardar a mi hijos Gracias Dios por utilizar a Lydia por este mensaje Hermoso y darnos fuerzas para seguir en ti mi Dios, Dios las bendiga
Amén! Gracias.
Gracias a ti querida Alejandra, por dejar tu comentario… Un abrazo 🤗💝🌈
Amén! Que Dios la siga usando poderosamente!
Gracias querida Lydia! Digo amén a esa bendición a mi favor. Que Dios te guarde siempre… Un abrazo ??