
La gloria de Dios llena la tierra
16 febrero, 2015
En manos del alfarero
16 febrero, 2015Amiga querida, cuando abrazas con todo tu corazón la verdad de que Dios está contigo, algo cambia profundamente dentro de ti. No significa que desaparezcan los problemas de un día para otro, pero sí significa que ya no los enfrentas sola. Y eso hace una diferencia enorme.
Hay días en los que el temor puede ser más fuerte que la fe. Días en los que las noticias, las circunstancias o las propias emociones intentan robarte la paz. Pero hoy quiero recordarte una verdad eterna que sostiene tu vida más allá de lo que ven tus ojos.
La Palabra de Dios declara:
«Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob». Salmo 46:7
Ésta es una realidad espiritual firme que nos toca abrazar con todo el corazón. Dios está contigo, y eso cambia tu manera de caminar.
Cuando Dios está contigo, el miedo pierde fuerza
Saber que el Señor de los ejércitos está a tu lado no es un simple consuelo emocional, es una posición espiritual. Él es el Dios Todopoderoso, el Creador del universo, el que sostiene cada estrella en su lugar… y también sostiene tu vida.
Puede que estés atravesando una situación difícil. Tal vez haya incertidumbre, preocupación o amenazas que te hacen sentir vulnerable. Pero cuando comprendes que no caminas sola, que el Dios omnipotente te acompaña, el temor empieza a perder autoridad sobre ti.
No significa que no sentirás miedo nunca más. Significa que el miedo ya no tendrá la última palabra. Porque si Dios está contigo, nadie puede derrumbarte espiritualmente.

Decisiones diarias para vivir consciente de que Dios está contigo
Esta verdad no solo se escucha; se practica. Se integra en el corazón mediante decisiones conscientes cada día.
La primera decisión es creer. Tener fe activa en que no existe mejor protección que el Señor. Cuando el peligro amenace tu mente o la ansiedad quiera invadir tu paz, elige recordar quién camina contigo. Repite en tu interior que el Dios Todopoderoso no te abandona. Haz de su presencia una realidad constante en tus pensamientos.
La segunda decisión es correr hacia Él. No hacia la preocupación, no hacia el aislamiento, no hacia el autosuficiente “yo puedo sola”, sino hacia sus brazos. Habla con Él. Dile que renuncias al temor y que depositas en Él toda tu confianza. Cuéntale lo que sientes, lo que te inquieta, lo que te duele. Él no se cansa de escucharte.
Cuando decides vivir así, empiezas a experimentar algo maravilloso: una paz que no depende de las circunstancias. Una paz que sobrepasa todo entendimiento y te sostiene incluso en medio de la tormenta.
Camina segura, no estás sola
Amiga, puede que no controles lo que sucede a tu alrededor, pero sí puedes decidir en quién descansa tu confianza. Y cuando eliges creer que Dios está contigo, te posicionas en un lugar de seguridad sobrenatural.
La tormenta pasará. Las pruebas no son eternas. Pero la presencia de Dios sí lo es. Y cuando todo se calme, descubrirás que no solo sobreviviste, sino que saliste fortalecida, más consciente de su amor y de su cuidado incomparable.
Camina hoy con esa certeza. No estás sola. Nunca lo has estado. Contigo está el Dios del universo amiga.

Oración
Padre Dios, hoy vengo a refugiarme en tu presencia porque deseo vivir bajo la seguridad de tu protección. Reconozco que nadie puede cuidarme y defenderme como tú lo haces.
Renuncio a los temores que intentan asaltar mi corazón y decido depositar mi confianza en ti. No importa lo que esté sucediendo en mi vida, elijo creerte. Gracias por cuidar de mí y de todos los que amo.
En el nombre de Jesús. Amén.
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Que Dios te permita sentir su presencia siempre, tu amiga,
Lidia E. Cames
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