
Amistad con Dios: aprendamos a caminar cerca de Él
13 enero, 2015
Vive sin miedo confiando en Dios
14 enero, 2015En la vida cristiana todas atravesamos momentos que ponen a prueba nuestra confianza en Dios. A veces parece que Él guarda silencio o que se ha alejado, y es justo ahí donde necesitamos ejercitar una auténtica fe que nos sostenga. La fe verdadera no es solo creer cuando todo va bien, sino mantenernos firmes en medio de la tormenta, seguras de que Dios tiene el control.
La fe se purifica en el fuego
La Palabra lo dice con claridad:
«El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele». 1 Pedro 1:7
El oro se purifica al pasar por el fuego, y de la misma manera, nuestra fe se fortalece cuando enfrentamos dificultades. Si nunca tuviéramos pruebas, no conoceríamos el poder de Dios en lo profundo de nuestro corazón ni creceríamos en la confianza plena en Él. Cada crisis es una oportunidad para que nuestra fe se afirme y se convierta en una auténtica fe que resiste y permanece.

No renuncies a confiar en Dios
Cuando sientas que la tentación de rendirte es fuerte, recuerda: Dios tiene un plan maravilloso. Aunque el camino sea duro y la espera difícil, tu fe está siendo trabajada para dar fruto eterno. Tienes la mejor compañía: el Señor está a tu lado para sostenerte. Aunque todo parezca derrumbarse, puedes tener la seguridad de que Él no permitirá tu caída.
Mantén tus ojos en su amor, en su poder y en su gloria. Cree firmemente que la prueba pasará y que, al final, tu fe será hallada digna delante de Jesucristo. Esa perseverancia forma en ti un carácter semejante al corazón de Dios y una confianza inquebrantable.
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El fruto de una auténtica fe
Amiga, sé valiente y permanece confiando. Aunque duela al principio, recuerda que el Espíritu Santo te fortalece para resistir y esperar la intervención divina. Esa perseverancia que ahora parece dura se transformará en gozo y seguridad, porque una auténtica fe siempre produce vida, esperanza y victoria en Cristo.
Oración final
Señor amado, hoy decido afirmar mi confianza en ti. Reconozco que sin ti nada puedo hacer, pero contigo tengo fuerzas para resistir y esperar. Purifica mi corazón en medio de la prueba y ayúdame a formar una auténtica fe que permanezca firme hasta el final. Amén.
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Que Dios te sostenga con su poderosa mano, tu amiga,
Lidia E. Cames
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