
Dirígeme Señor
9 enero, 2015
El nombre del Señor es torre fuerte
9 enero, 2015Amiga hermosa, la Biblia nos da un consejo poderoso: anímense unos a otros. Y aunque suena sencillo, a veces tú eres la primera que necesita ánimo, fuerza y consuelo. Cuando el desánimo toca a tu puerta, lo más natural es buscar a alguien que te levante… pero, ¿qué pasa cuando esa persona también está luchando? Aquí es donde entra la maravillosa manera en que Dios obra en nuestras vidas.
Cuando tú necesitas ánimo, pero Dios te invita a darlo
Cuando te sientes débil, cansada o con la fe bajita, tu corazón busca una amiga que te escuche, te abrace y te recuerde que Dios sigue contigo. Eso es bueno, es sano y es un regalo de Dios tener mujeres que nos sostienen en momentos difíciles.
Pero también hay días en los que esa misma amiga está pasando por algo parecido. Y ahí es donde aparece el misterio hermoso del Reino: al fortalecer a otra persona, Dios también te fortalece a ti.
La Biblia lo dice así:
«Anímense y fortalézcanse unos a otros». 1 Tesalonicenses 5:11 DHH

Anímense unos a otros: así funciona en la vida real
Cuando te encuentres con alguien desanimado:
- Tú la animas mientras aún tienes tus propias cargas.
- En ese proceso, tu propio desánimo empieza a disminuir.
- Dios usa tu gesto para levantarla a ella… y para levantarte a ti también.
Yo misma lo he vivido una y otra vez. Cuando he abrazado a otra mujer en su dolor, mi corazón se ha ido aligerando. Cuando he consolado, mi propia herida se ha cerrado un poco más. Esta es una de esas leyes espirituales que no fallan: lo que siembras, cosechas.
Además, cuando te encierras en tu dolor, todo se estanca. Pero cuando sales a ver a los demás, cuando dejas que el amor de Dios fluya a través de tu vida, algo dentro de ti se activa: tu fe crece, tu espíritu se fortalece y tu corazón encuentra nuevas fuerzas.
El poder de Dios es suficiente para levantarte de cualquier situación, pero cuando se combina con su amor derramándose a través de ti hacia otra mujer, el resultado es doble bendición: Él te restaura a ti y consuela a la otra persona.
Amiga, tal vez hoy es tu turno de dar un paso de fe. Mira a tu alrededor, extiende tu mano, comparte una palabra, sonríe. Ahí, en ese acto sencillo, Dios podría estar enviándote la fuerza que estabas pidiendo. Esa es la razón de este llamado: anímense unos a otros.
Oración final
Señor amado, llena mi corazón de tu fuerza y de tu paz. Ayúdame a mirar a las mujeres que me rodean con compasión y a ser instrumento de tu consuelo. Permíteme animar con tu amor, y mientras lo hago, fortalece también mi espíritu. Amén.
También te gustará: 3 consejos para vencer el desánimo
Querida cazadora, si te agrada este mensaje, compártelo en tus redes sociales con los botones en color rosa que están al final del post y deja tu comentario. Si deseas recibir los mensajes nuevos en tu correo, suscríbete a nuestro blog aquí:
Que Dios fortalezca todo tu ser, tu amiga,
Lidia E. Cames
Síguenos en Instagram: @arcoirisdepromesas





