
Yo estaré contigo: promesa viva en la dificultad
7 febrero, 2015
Hoy es día de bendición: comienza tu jornada con esperanza
8 febrero, 2015A veces pensamos que el amor de las personas depende de nuestro comportamiento, de nuestros logros o de lo bien que hagamos las cosas. Pero con Dios no es así, cazadora de promesas. Una de las verdades más hermosas de la Biblia es esta: su amor es para siempre.
Y eso significa que, aun en medio de nuestros errores, debilidades o momentos de distancia espiritual, el Señor sigue extendiendo hacia nosotras sus brazos de misericordia.
No porque seamos perfectas… sino porque Él es fiel a su naturaleza amorosa.
Su amor es para siempre aun cuando te sientes insuficiente
Muchas veces el enemigo intenta convencernos de que Dios ya se cansó de nosotras. Que fallamos demasiado. Que no merecemos volver a acercarnos a Él.
Pero el corazón del Padre no funciona como el corazón humano.
La Palabra de Dios declara:
«Podrán moverse los montes, podrán temblar las colinas, pero mi misericordia jamás se apartará de ti, ni se romperá mi pacto de paz contigo. Lo digo yo, el Señor, quien tiene de ti misericordia». Isaías 54:10 RVC
¡Qué promesa tan poderosa!
Los montes pueden moverse. Las circunstancias pueden cambiar. Incluso nuestras emociones pueden tambalearse… pero el amor de Dios permanece firme.
Él no basa su amor en tus talentos, en tus posesiones ni en tu posición. Su amor nace de quien Él es: un Padre lleno de misericordia y bondad inagotable.

Cuando vuelves a Dios, siempre encuentras misericordia
Quizá hoy sientes que te alejaste. Tal vez cometiste errores que pesan en tu corazón. Pero quiero recordarte algo importante: siempre puedes regresar al Señor con confianza.
Dios no rechaza a una hija que llega con humildad y arrepentimiento.
Al contrario, Él se conmueve profundamente cuando decides volver a buscarlo.
Su amor es para siempre, y por eso sigue sosteniéndote aun en procesos difíciles. Sigue levantándote cuando te debilitas. Sigue hablándote con ternura cuando tu corazón necesita consuelo.
Él conoce perfectamente tu historia y aun así decidió amarte.
Y ese amor seguirá buscándote dondequiera que estés.
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Su amor es para siempre y todavía hay promesas por cumplirse
No pienses que todo terminó por causa de tus caídas. Dios todavía tiene planes hermosos contigo.
Aún hay oraciones que Él escuchó y muchas promesas esperando su momento. Todavía hay sanidad, restauración y paz preparadas para tu vida.
Por eso hoy vale la pena acercarnos nuevamente a su presencia con un corazón dispuesto.
Porque cuando una hija vuelve al Padre, siempre encuentra refugio, abrazo y misericordia.
Y quizá hoy mismo el Señor quiera darte ese “apapacho” espiritual que tanto necesita tu alma.
Oración final
Padre amado, gracias porque tu amor no cambia y tu misericordia nunca se agota. Hoy me acerco a ti con humildad y confianza, creyendo que todavía tienes planes hermosos para mi vida. Abrázame con tu paz, levanta mi corazón y ayúdame a descansar en la seguridad de que jamás dejarás de amarme. En el nombre de Jesús.
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Que Dios te muestre hoy su grande amor, tu amiga,
Lidia E. Cames
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