
En manos del alfarero
16 febrero, 2015
Dios te salvará de todo peligro
16 febrero, 2015Amiga querida, hay promesas en la Biblia que abrazan no sólo nuestra vida personal, sino también a las personas que más amamos. Entre ellas están las promesas de Dios para tu familia, aquellas palabras que Él declara sobre generaciones completas y que siguen vigentes hoy.
Nuestro Dios no piensa únicamente en el presente inmediato, sino en el impacto que su bendición puede tener en hijos, nietos y descendientes. Por eso, cuando encontramos en su Palabra una promesa que alcanza a toda la familia, podemos aferrarnos a ella con esperanza.
Un ejemplo poderoso de esto lo vemos en la oración del rey David. Con plena confianza en la fidelidad de Dios, él declaró:
«Tú, Señor y Dios, eres Dios, y tus promesas a este siervo tuyo son verdaderas. Dígnate bendecir a todos mis descendientes, y permite que siempre haya uno de ellos a tu servicio. Tú, Señor, lo has prometido, y con tu bendición será bendecida mi familia para siempre». 2 Samuel 7:28-29
David creyó en la fidelidad de Dios no sólo para su propia vida, sino también para su descendencia.

Las promesas de Dios para tu familia y tus generaciones
Cuando Dios habla, sus palabras no pierden vigencia con el paso del tiempo. Lo que Él promete permanece firme, porque su carácter es fiel y verdadero.
La promesa que David recibió en el pasado también nos recuerda algo importante hoy: Dios sigue interesado en las familias. Él sigue pronunciando palabras de bendición de Dios para tu familia, y esas palabras no dependen de las circunstancias actuales.
Tal vez hoy veas situaciones en tu hogar que te preocupan. Quizá alguno de tus hijos está tomando decisiones que te duelen o que parecen alejarse del camino que deseas para él. En esos momentos es cuando más necesitamos recordar lo que Dios ha dicho.
Las promesas del Señor no se cancelan por los errores humanos. Al contrario, son una invitación a creer, orar y mantener viva la esperanza.
Cree y declara lo que Dios ha prometido
Una forma poderosa de fortalecer nuestra fe es hacer lo mismo que hizo David: llevar la promesa a la oración.
Puedes hablar con Dios con sencillez y confianza, recordándole lo que Él mismo ha declarado. Por ejemplo, puedes decirle algo como esto:
«Señor, si tú lo has prometido, yo creo que mis hijos caminarán contigo. Creo que veré tu bendición sobre mi casa. Confío en tu fidelidad y espero el cumplimiento de tu palabra».
Cuando tu boca declara la Palabra de Dios, tu corazón se llena de fe. Y esa fe te ayuda a mirar tu hogar desde la perspectiva de Dios.
Porque cuando hay promesas de Dios para tu familia, lo que hoy parece difícil puede transformarse en un futuro lleno de su gracia.

Habla bendición sobre tu familia
La Biblia nos enseña que nuestras palabras tienen poder. Por eso es tan importante cuidar lo que decimos acerca de nuestra casa, de nuestros hijos y de nuestro futuro.
En lugar de repetir pensamientos de preocupación o derrota, empieza a hablar en términos de bendición. Declara que Dios está obrando en tu familia, que su gracia está alcanzando a cada uno y que sus planes son más grandes que cualquier dificultad.
Conforme te mantengas creyendo y declarando sus promesas, tu corazón se llenará de paz. Y aunque algunas respuestas tarden en llegar, sabrás que Dios está trabajando a favor de tu hogar.
Porque cuando una promesa viene de Dios para tu familia, su bendición tiene el poder de alcanzar generaciones.
Este mensaje te ayudará a orar por tu familia: «Clama por las promesas de Dios»
Conclusión
Amiga, nunca subestimes lo que Dios puede hacer en tu familia. Sus promesas siguen vivas y su fidelidad permanece intacta.
Aférrate a su Palabra, ora con confianza y habla bendición sobre tu casa. Lo que hoy entregas a Dios en fe, mañana puede convertirse en un testimonio de su gracia para las generaciones que vienen.
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Que Dios te bendiga junto con tu familia, tu amiga,
Lidia E. Cames
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2 Comments
Gracias, mil bendiciones.
Hola Esmeralda! Gracias por tu comentario, que Dios te bendiga abundantemente… Un abrazo!