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Cuando mirar hacia arriba no parece fácil
Hay un versículo que, honestamente, no siempre es cómodo de leer:
«Poned la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra». Colosenses 3:2
Yo misma lo evité durante años, porque sentía que no era realista. ¿Cómo dejar de mirar lo que está justo frente a nosotras? Las lágrimas, las cuentas por pagar, los conflictos con los hijos, la soledad o el cansancio… todo eso es parte de la vida.
Sin embargo, todo cambió cuando leí otra versión:
«Ocupen la mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra». Colosenses 3:2 RVA
Fue como una luz en mi propio laberinto. No se trata de ignorar las dificultades, sino de decidir en qué concentramos nuestra mente. Ahí está la clave: dónde está nuestra mirada, ahí estará también nuestro ánimo y nuestra esperanza.

Abrazar la perspectiva celestial cambia todo
En medio de ese tiempo oscuro que vivía con mi familia, Dios me enseñó que tener una perspectiva celestial no es fingir que todo está bien. Es tomar decisiones espirituales aún cuando el panorama natural grita lo contrario:
- No negamos nuestras emociones, pero las llevamos al altar de Dios.
- No fingimos tener fe, la activamos con pasos firmes, aunque temblemos.
- No luchamos solas: elegimos depender de un Dios que ve lo que nosotras no vemos.
- Sustituimos el temor por confianza, y el lamento por gratitud.
La perspectiva celestial nos conecta con lo eterno. Nos permite vivir aquí, pero con la certeza de que no estamos solas ni derrotadas.
Siempre insisto en que nos enfoquemos en las promesas de Dios, en lo somos y tenemos en Cristo como nos marca su Palabra. Si nos enfocamos en esto, nuestra fe crecerá y habrá un espacio para la paz y la esperanza que el Señor nos ofrece.

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Cazadora, si estás en un momento donde todo parece confuso o sin salida, es tiempo de elevar tus pensamientos. No te quedes atrapada en lo que tus ojos ven o en lo que tu corazón siente. Dios quiere regalarte una nueva manera de ver tu vida, desde su punto de vista. Esa es la perspectiva celestial: mirar con fe, actuar con esperanza y descansar en las promesas de tu Padre.
ORACIÓN
Señor, hoy decido levantar mi mirada y ocupar mi mente en las cosas de arriba. Te entrego mis preocupaciones, mi dolor y mis emociones desbordadas. Ayúdame a ver la vida desde tu perspectiva, a confiar en tus promesas y a caminar con esperanza, aun cuando no entienda todo lo que ocurre. Abre mis ojos a tu verdad y lléname de tu paz. En el nombre de Jesús.
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Que la gracia de Dios te envuelva siempre, tu amiga,
Lidia E. Cames
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