
Cristo es mi esperanza de gloria
2 enero, 2015
Hay fortaleza en el Señor en los días de más cansancio
2 enero, 2015Cuando iniciamos una nueva tarea, un proyecto, un negocio o incluso las labores cotidianas, hay un principio espiritual que no debemos pasar por alto: encomienda tu trabajo a Dios. Esta sencilla acción puede transformar tus resultados y alinearte con la voluntad perfecta del Señor.
«Pon en manos del Señor todo lo que haces, para que tus planes se hagan realidad». Proverbios 16:3 PDT
La Biblia nos invita a poner nuestras actividades en manos del Señor, no como una fórmula mágica, sino como un acto de fe y obediencia. Esto significa que tú das los pasos, tomas decisiones, haces gestiones y trabajas con esmero, pero dejando que sea Dios quien dirija cada parte del proceso.
Encomienda tu trabajo a Dios y Él abrirá caminos
El verdadero éxito no está solo en lograr metas, sino en caminar conforme a los planes de Dios. Cuando le entregas tu trabajo, Él interviene activamente: abre puertas, bendice tu esfuerzo y te guía lejos de caminos que no te convienen.
«El Señor te abrirá su tesoro de bondad, que es el cielo, y en su tiempo te enviará la lluvia a tu tierra, y bendecirá todo lo que hagas con tus manos». Deuteronomio 28:12 RVC
Esta promesa te asegura que, cuando encomiendas tu trabajo a Dios, Él bendice tu desempeño y hace que produzcas fruto. No siempre verás los resultados que esperas, pero sí vivirás de acuerdo a su propósito, y eso es mucho mejor que cualquier logro personal.

Acepta su voluntad con paz y esperanza
Dios no solo bendice tu trabajo, también corrige el rumbo si hace falta. Si algo no se da como planeaste, no te frustres. Puede que esa puerta cerrada sea una muestra de su protección. Él sabe exactamente lo que necesitas para avanzar hacia una vida plena.
Así que hoy, encomienda tu trabajo a Dios y atrévete a creer que lo que Él tiene para ti es mucho mejor de lo que puedes imaginar. Su voluntad siempre será buena, agradable y perfecta. 💛
Oración final
Señor amado, hoy pongo en tus manos mi trabajo, mis ideas y mis proyectos. Dirige mis pasos, muéstrame lo que debo hacer y lo que debo evitar. Ayúdame a confiar en tu voluntad, aun cuando no entienda el camino. Te entrego todo lo que soy y todo lo que hago, sabiendo que tú deseas bendecirme. En el nombre de Jesús.
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Que Dios te dirija en todo lo que hagas, tu amiga,
Lidia E. Cames
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