
Los cielos hablan mensajes de Dios
14 febrero, 2015
Que nadie te avergüence
14 febrero, 2015Hay temporadas en la vida en las que el alma se cansa, en las que pareciera que nada cambia, que todo se repite y que las respuestas no llegan. Justo en esos momentos, cuando el corazón comienza a perder ánimo, es cuando más necesitamos recordar esta verdad poderosa: Dios hará algo nuevo.
Las cazadoras de promesas no caminan sostenidas por lo que ven, sino por lo que creen. Y entre todas las promesas de la Palabra, hay una que tiene la capacidad de devolvernos la esperanza en medio de las tormentas: la certeza de que Dios sigue obrando, sigue moviéndose, sigue creando nuevas oportunidades donde parecía que todo había terminado.
Una promesa que renueva la esperanza
La promesa es clara, firme y nos inspira en gran manera:
«No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad». Isaías 43:18-19
Nuestro Dios no es un Dios de repeticiones estériles. Él es un Dios de comienzos, de restauraciones, de giros inesperados. Donde algo se perdió, Él puede levantar algo mejor. Donde hubo vacío, Él puede traer abundancia. Y ahí donde hubo dolor, Él puede sembrar propósito.

Dios hará algo nuevo, pero primero transforma tu mente
Muchas veces esperamos que las circunstancias cambien, sin permitir que Dios transforme primero nuestra forma de pensar. Sin embargo, los nuevos comienzos de Dios suelen iniciar en el interior.
Renovar la mente significa dejar de interpretar la vida únicamente desde las heridas, los fracasos o las decepciones. Significa soltar la historia del pasado para abrir espacio a la perspectiva de Dios.
No se trata de negar lo vivido, sino de impedir que lo vivido defina lo que viene. Las heridas no pueden convertirse en profecías permanentes. Los errores no pueden convertirse en identidad.
Soltar el pasado para abrazar lo que viene
El pasado pesa cuando lo cargamos como castigo, cuando lo revivimos como si aún tuviera autoridad sobre nuestro presente. Dios, en cambio, nos invita a caminar ligeras. Si nos atrevemos a olvidar lo viejo, seguro que Dios hará algo nuevo, mi amiga.
Olvidar no siempre significa borrar recuerdos, sino romper acuerdos emocionales. Significa decidir que aquello que dolió ya no gobernará nuestras expectativas, nuestras decisiones ni nuestra fe.
Cada etapa tiene su propósito, pero ninguna etapa tiene permiso de aprisionarte.
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Expectativas alineadas con el cielo

Cuando decides enfocar tus expectativas en el Señor, algo comienza a cambiar en tu interior. La fe vuelve a respirar. La esperanza vuelve a levantarse.
Lo que hoy atraviesas no es el capítulo final. No es la conclusión de tu historia. Dios sigue abriendo nuevos caminos.
Si has sido redimida por Cristo, tu identidad no está en tu pasado, sino en el diseño eterno de Dios. Tu mirada no puede quedarse anclada en lo que fue; necesita elevarse hacia lo que Él ya preparó.
Conclusión
Amiga cazadora, guarda esta promesa en tu corazón. Recuérdala cuando el panorama parezca inmóvil. Aférrate a ella cuando la espera se prolongue.
Las circunstancias pueden cambiar lentamente, pero Dios nunca deja de obrar. Aun en silencio, Él está preparando algo que tus ojos todavía no alcanzan a ver.
No permitas que la duda desgaste tu fe. Confía. Descansa. Permanece creyendo.
Porque en el tiempo perfecto, Dios hará algo nuevo en tu vida y en tu familia.
Oración final
Señor, hoy suelto el peso del pasado, las heridas que aún duelen y los temores que intentan robar mi esperanza. Renueva mi mente, fortalece mi fe y ayúdame a confiar en lo que Tú estás preparando. Creo que sigues obrando, que sigues abriendo caminos y que Tu fidelidad nunca falla. Amén.
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Dios guarde tu vida por siempre, tu amiga,
Lidia E. Cames
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