
Regalos divinos
2 marzo, 2015
Dios te ve con amor: cambia tu manera de acercarte a Él
2 marzo, 2015Cuando las preocupaciones ocupan tu mente y las circunstancias parecen no tener solución, es fácil sentir que la tranquilidad desaparece. Quizá has intentado encontrar respuestas, controlar lo que sucede o imaginar cómo terminará todo, pero tu corazón sigue inquieto. En esos momentos, la Biblia dirige nuestra mirada hacia el único lugar donde podemos descansar de verdad. Nuestro Dios de paz no solo conoce lo que estás viviendo, sino que también puede sostener tu corazón mientras esperas en Él.
Hoy Dios nos recuerda que la paz nace cuando nuestra esperanza deja de depender de las circunstancias y comienza a descansar en el Señor.
Tu Dios de paz sostiene tu corazón mientras esperas
El salmista escribió:
«Sólo en Dios encuentro paz; pues mi esperanza viene de Él». Salmo 62:5 DHH
Dependiendo de la versión bíblica, también encontramos expresiones como reposar en Dios, guardar silencio delante de Él, esperar con confianza o descansar solamente en el Señor. Todas transmiten la misma verdad: cuando ponemos nuestra esperanza en Dios, el corazón encuentra un lugar seguro donde permanecer.
Esperar en Dios no significa resignarse ni dejar de orar. Significa confiar en que Él sigue siendo fiel, aun cuando todavía no conocemos el desenlace de la situación que nos preocupa.
Muchas veces deseamos que Dios cambie inmediatamente nuestras circunstancias. Sin embargo, antes de transformar lo que ocurre a nuestro alrededor, el Señor suele comenzar fortaleciendo nuestro interior. Él calma la ansiedad, renueva la esperanza y nos recuerda que nunca deja de sostener a quienes confían en Él.

La esperanza produce una paz que permanece
La esperanza bíblica no es un simple deseo de que todo salga bien. Es la certeza de que Dios permanece contigo y cumplirá sus propósitos en el momento oportuno.
Por eso, la paz de Dios no depende de que todos los problemas desaparezcan. Descansa en la seguridad de saber quién camina contigo. Cuando tu confianza está puesta en el Señor, puedes experimentar serenidad incluso en medio de días difíciles.
Tal vez las respuestas no lleguen tan rápido como quisieras. Quizá algunas situaciones tarden en cambiar. Pero mientras esperas, Dios puede darte algo que nadie más puede ofrecerte: un corazón tranquilo que permanece firme porque sabe en quién ha puesto su esperanza.
¿Cómo descansar en el Dios de paz?
Cuando sientas que la preocupación quiere dominar tus pensamientos, puedes practicar estas decisiones sencillas:
- Dirige tu mente hacia las promesas de Dios en lugar de alimentar los peores escenarios.
- Habla con el Señor con toda sinceridad y deposita delante de Él aquello que te inquieta.
- Recuerda las ocasiones en las que Dios ya ha cuidado de ti y fortalecido tu fe.
- Elige confiar cada día, aunque todavía no conozcas el resultado de la situación que enfrentas.
Poco a poco descubrirás que la paz no nace de tener el control, sino de descansar en las manos de Aquel que siempre permanece fiel.
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Descansa hoy en el Dios de paz

No necesitas cargar sola el peso de tus preocupaciones. Hoy puedes detenerte unos momentos delante del Señor, aquietar tu corazón y poner nuevamente tu esperanza en Él.
El Dios de paz sigue siendo el mismo. Él sostiene a quienes confían en su amor, fortalece a los cansados y llena de tranquilidad a quienes deciden descansar en su presencia. Mientras Él obra conforme a su perfecta voluntad, tú puedes vivir con la certeza de que tu vida está segura en sus manos.
Oración
Amado Padre, hoy decido poner toda mi esperanza en ti. Tú conoces las preocupaciones que llenan mi corazón y sabes cuánto necesito tu paz. Ayúdame a dejar de mirar únicamente las circunstancias y a confiar plenamente en tu amor y en tu fidelidad.
Cuando la ansiedad quiera dominar mis pensamientos, recuérdame que tú eres mi refugio y mi descanso. Enséñame a esperar con paciencia, a guardar silencio delante de tu presencia y a reposar con la certeza de que siempre estás obrando para mi bien.
Gracias porque tú sostienes mi corazón, renuevas mis fuerzas y llenas mi vida de una paz que el mundo no puede dar. En el nombre de Jesús. Amén.
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Descansa en el Señor, tu amiga,
Lidia E. Cames
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