
Más que las piedras preciosas
4 marzo, 2015
El Señor de lo imposible
4 marzo, 2015Amiga hermosa, la paz sea contigo. Que estas palabras lleguen hoy hasta tu corazón como una bendición de parte de Dios, especialmente si has tenido días agitados, preocupaciones que ocupan demasiado espacio en tus pensamientos o situaciones que han alterado tu tranquilidad.
En la Biblia encontramos palabras que expresan un hermoso deseo de bienestar para las personas que amamos:
«En favor de mis hermanos y amigos, diré: “¡Que la paz sea contigo!”». Salmo 122:8 NVI
Qué hermoso es pensar que podemos desear la paz para quienes forman parte de nuestra vida. Pero también necesitamos recibirla nosotras, permitir que Dios serene nuestro interior y aprender a descansar en la seguridad que encontramos cerca de Él.
La paz sea contigo en medio de lo cotidiano
La paz que Dios nos ofrece no significa que cada día estará libre de dificultades. Habrá momentos en los que algo no resulte como esperábamos, recibiremos noticias que nos preocupen o tendremos que enfrentar situaciones capaces de alterar nuestras emociones.
Jesús fue muy claro acerca de esta realidad, pero también nos dejó una razón poderosa para mantener nuestra confianza:
«Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo». Juan 16:33 NTV
Nuestra seguridad está en saber quién sostiene nuestra vida. Cuando el corazón comienza a inquietarse, podemos volver nuestros pensamientos hacia Dios y hablar con Él acerca de aquello que nos preocupa.
Quizá podamos decir sencillamente:
“Señor, pongo esta situación en tus manos. Tú conoces lo que está sucediendo y sabes cuánto me preocupa. Ayúdame a confiar en ti y permite que tu paz calme mi corazón mientras atravieso este momento”.

La confianza abre espacio para la tranquilidad
Confiar en Dios se aprende en la vida diaria. Cada preocupación puede convertirse en una oportunidad para acercarnos nuevamente a Él y entregarle aquello que está ocupando nuestros pensamientos.
Algunas veces sentiremos tranquilidad rápidamente; otras veces necesitaremos regresar una y otra vez a su presencia. Podemos hablar con Dios tantas veces como sea necesario, hasta que nuestro corazón encuentre descanso.
Poco a poco aprendemos que no tenemos que vivir dominadas por la inquietud. Podemos detener los pensamientos que nos llevan hacia la angustia y recordar que tenemos un Padre celestial a quien acudir.
La confianza va haciendo espacio para la calma. Nos ayuda a mirar las circunstancias desde otro lugar: no desde el temor de lo que podría suceder, sino desde la seguridad de saber que Dios permanece cerca y podemos depender de Él.
Que la paz de Dios llene tu corazón
Tal vez hoy tengas una situación específica que está robándote tranquilidad. Antes de continuar pensando en todas las posibilidades, llévala delante de Dios. Cuéntale qué te preocupa, qué temes y qué necesitas.
Aquí puedes ver una sugerencia de oración: La paz sea contigo. Oración.
Después, permite que esta sencilla frase se convierta en una bendición para este día:
La paz sea contigo.
Que la paz de Dios acompañe tus pensamientos cuando aparezca la preocupación. Que serene tus emociones cuando algo inesperado suceda. Que te ayude a descansar cuando tu mente quiera adelantarse al mañana.
Y que, mientras aprendes a confiar cada día un poco más, encuentres en la presencia de Dios ese lugar donde tu corazón puede respirar, descansar y recuperar la calma.
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Una oración para recibir la paz de Dios
Padre amado, hoy pongo delante de ti todo aquello que inquieta mi corazón. Tú conoces mis pensamientos, mis preocupaciones y las situaciones que me cuesta manejar. Ayúdame a confiar en ti y a descansar en tu cuidado. Cuando mis emociones se alteren, recuérdame que puedo acercarme a ti y encontrar tranquilidad en tu presencia. Llena mi corazón con tu paz y permite que esa paz también alcance a las personas que amo. En el nombre de Jesús.
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Que Dios te llene de bienestar, tu amiga,
Lidia E. Cames
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