Como un bebé

Como un bebé

como un bebé mensaje de aliento con imagen arcoiris de promesas

Sería genial tener
paz total… Como un bebé recién amamantado. No tener ansiedad ni preocupaciones.
Me llama la
atención el salmo 131, donde el rey David nos deja ver que él sí llegó a
experimentar esa anhelada paz que muchas personas deseamos.
Pero lo más hermoso
es que nos comparte el secreto para alcanzarla. Logró que sus circunstancias no
lo alteraran ni lo desesperaran. Aquí está el salmo:

«Señor, mi
corazón no es soberbio, ni mis ojos altivos; no ando tras las grandezas, ni en
cosas demasiado difíciles para mí; sino que he calmado y acallado mi alma; como
niño destetado en el regazo de
su madre, como niño destetado reposa
en mí mi alma.
Espera,
oh Israel, en el SEÑOR, desde ahora y para siempre
». Salmo 131
El secreto está en
la confianza en Dios y saber esperar en Él; pero no es fácil de hacerlo si
antes no se toman tres decisiones muy importantes que sustentan este secreto:
1.- Dejar el orgullo y la altivez. «Señor, mi
corazón no es soberbio, ni mis ojos altivos
»… Evitemos sentirnos más que
los demás, no creernos mejor de lo que realmente somos. Procuremos que nuestros
ojos no vean con menosprecio a la gente que nos rodea.
Que
la opinión que tengamos de nosotros mismos sea de acuerdo a las capacidades y
habilidades que Dios nos ha dado, conforme a lo que la Biblia dice de nosotros.
«Ninguno
piense de sí mismo más de lo que debe pensar. Antes bien, cada uno piense de sí
con moderación, según los dones que Dios le haya dado junto con la fe
». Romanos
12:3b
No permitamos que
el orgullo nos robe la paz preciosa que el Señor nos ha dado.

Pidamos a Dios que nos revele la perspectiva correcta de nosotras mismas… para tener un equilibrio entre nuestro valor ante Dios y el valor de los demás.

2.- No llenarse de codicia. «No ando
tras las grandezas, ni en cosas demasiado difíciles para mí
»… Es tan fácil deslumbrarnos por el poder o las riquezas, querer
llegar más alto que los demás.
El deseo de lograr
lo que otros no han logrado, o de tener lo que otros no han tenido es una forma
espantosa de codicia… y eso también nos roba la paz del corazón.
«Pero la
verdadera sumisión a Dios es una gran riqueza en sí misma cuando uno está
contento con lo que tiene
». 1 Timoteo 6:6
En lugar de tener
ambición por lograr lo imposible tengamos contentamiento con lo que Dios nos
permite vivir y tener cada día.

Que Dios nos ayude a aceptar con agrado los dones que nos ha dado… Seamos felices con las habilidades y capacidades que tenemos.

Conozcamos nuestros límites y reconozcamos lo demás como poder y misericordia de Dios.

3.- Ejercer el
dominio propio
. «…sino que he calmado y acallado mi alma»… El Espíritu Santo es el que nos ayuda a
mantener la calma mientras esperamos. El dominio propio es la capacidad de
comportarse con tranquilidad mientras esperamos en Dios.

El dominio propio es algo que se cultiva con intención… Pero con la ayuda del Espíritu Santo.

Es
necesario aquietar las emociones. No le demos rienda suelta al desespero o a la
ansiedad. Expresemos con nuestros labios nuestra confianza en Dios y la
decisión de esperar en su voluntad. Pidamos la ayuda al Espíritu Santo.
Toma en cuenta las
siguientes observaciones que te ayudarán mucho:

-No puedes tener
paz si no decides creer que Él te va a proveer… o que te va a sanar… o que te
va a transformar… 

-Esperar en Dios va
a evitar que tú quieras tomar el control y pierdas la paz…

-Necesitas poner
toda tu confianza en el Señor en
cualquier situación que vivas y en todo tiempo; porque tu familia será
restaurada por Él…  tus hijos serán
salvos por Él… tus finanzas serán prosperadas por Él. Sólo así evitarás la
desesperación y el orgullo herido.

-Sólo cuando toda
tu esperanza está puesta en Él, con la total convicción de que Él va a
resolver… sólo entonces tu corazón tendrá la calma y la paz que tiene un niño
cuando acaba de ser amamantado por su madre.

Elige descansar en
el Señor como ese bebé en los brazos de su madre. Pon toda tu confianza en el
Señor que todo lo puede. Al rey David le dio resultado… ¿Lo intentarás tú hoy?

Te recomiendo esta lectura: UNA PALABRA DE DIOS QUE AFIRMARÁ TU FE

Comenta y comparte. Deseo que Dios te fortalezca para esperar siempre en sus promesas.
Tu amiga,
Lidia E. Cames

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