
El nombre del Señor es torre fuerte
9 enero, 2015
La gracia de Dios te fortalece
9 enero, 2015Hermosa cazadora, cuando la vida te pone frente a situaciones que no puedes manejar, lo único que nos sostiene es saber que su misericordia es eterna. No necesitas esforzarte por “ganarte” la ayuda de Dios, porque Él se mueve a tu favor únicamente por amor. Su bondad no depende de tu rendimiento, sino de su carácter perfecto. Esa es la esperanza que hoy quiero dejar en tu corazón.
1. Su misericordia es eterna incluso cuando sientes que no la mereces
La Biblia lo declara con claridad y firmeza:
«Alabad a Jehová, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia […] Digan ahora los que temen a Jehová, que para siempre es su misericordia». Salmo 118:1,4.
Dios no te ayuda porque tengas méritos suficientes, ni porque lo hayas hecho “todo bien”. Él te ayuda porque su misericordia es eterna, y es su naturaleza amarte, levantarte y rodearte de bondad. Aunque tus decisiones te hayan llevado a complicaciones, como hija de Dios siempre puedes clamar a Él con confianza.

2. Clama con fe como Bartimeo y recibe el milagro
El ciego Bartimeo es uno de los ejemplos más hermosos de fe genuina. Él gritaba:
«¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!». Marcos 10:47
La gente intentaba callarlo, pero él clamaba con más fuerza porque sabía que la compasión de Jesús era su única esperanza. No tenía posición social, no tenía influencia, no tenía recursos… solo tenía fe. Y esa fe atrajo la atención de Jesús.
Y así como Jesús se detuvo por Bartimeo, también se detiene por ti. Cuando clamas, no necesitas presentar argumentos ni justificar por qué mereces ayuda. Solo acércate en el nombre de su gran bondad, creyendo que su misericordia es eterna y que su mano de compasión se extiende siempre hacia ti.
3. La misericordia de Dios te alcanza siempre
Cada vez que levantas tu voz al cielo, Dios responde. No porque tú seas perfecta, sino porque su amor es perfecto. Su misericordia no se agota, no caduca, no se reduce. Él te escucha, te levanta, te renueva y te rescata. Su compasión te alcanzará aun en los momentos en que no tengas fuerzas para pedir.
Oración final
Señor, ten misericordia de mí. Hoy te glorifico y te alabo porque tu bondad es grande para conmigo y tu amor es eterno. Gracias porque cada día renuevas tu misericordia sobre mi vida.
Te agradezco porque tu ayuda llega a mí sin importar lo que hago o dejo de hacer. Puedo confiar en tu compasión y descansar en tu fidelidad.
Espíritu Santo, ayúdame a llenarme del perfecto amor de Dios y a recordar siempre que su misericordia es eterna. En el nombre de Jesús. Amén.
Querida amiga, si te ha gustado este mensaje, compártelo en tus redes sociales con los botones en color rosa que están al final del post y deja un comentario. Si deseas recibir los mensajes nuevos en tu correo, suscríbete aquí al blog:
Que vivas siempre bajo la misericordia de Dios, tu amiga,
Lidia E. Cames
Síguenos en Instagram: @arcoirisdepromesas





