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16 enero, 2015
Clamor a Dios. Una oración que nace del corazón
16 enero, 2015En este mundo donde todo cambia y parece tan incierto, lo que nos conviene enfocar la atención en Jesús fuente de salvación. Él es el único camino hacia la vida eterna y la paz verdadera. Este mensaje no es una teoría, es una realidad que transforma corazones y da esperanza a cada mujer que decide confiar en Él.
En las próximas líneas descubrirás cómo, aun siendo creyentes, podemos sin darnos cuenta dejar a Jesús en un segundo plano y qué significa abrazarlo como la Roca firme que sostiene nuestra fe. Te invito a abrir tu corazón y dejar que esta verdad renueve tu confianza en el Señor.
Jesús fuente de salvación, la piedra principal
Sin embargo, cuando Jesús estuvo en esta tierra, muchos lo rechazaron y no lo reconocieron como el Salvador. Él mismo lo dijo a sus discípulos:
«La piedra que los constructores despreciaron se ha convertido en la piedra principal». Marcos 12:10 DHH
Lo que sucedía en aquel tiempo continúa pasando hoy. Todavía hay quienes desprecian a Jesús fuente de salvación, prefiriendo ideologías humanas o mezclando la fe con corrientes que lo dejan a un lado.

¿Cuándo rechazamos a Jesús?
Quizá nosotras, aun siendo creyentes, también podemos rechazarlo sin darnos cuenta. Esto ocurre cuando no le damos el lugar de importancia que merece en nuestra vida:
- Cuando ponemos a personas, cosas o actividades antes que a Él.
- Cuando dejamos de depender de su poder y confiamos solo en nuestras fuerzas.
- Cuando seguimos nuestros deseos egoístas y no sus instrucciones.
- Cuando no le rendimos cuentas de lo que hacemos.
- Cuando no le damos la gloria que le corresponde y dejamos que el orgullo gobierne nuestro corazón.
Amiga, Jesús quiere ser la base sólida de tu vida. Él merece estar en el centro de todo lo que haces.
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Aférrate a la Roca
Hoy es tiempo de decidir permanecer firmes en nuestra resolución de abrazar a Jesús y no alejarnos de su amor ni de sus enseñanzas. No te muevas de la Roca. Que tu fe no se desvíe, porque fue Jesús fuente de salvación quien derramó hasta la última gota de su sangre para que tú y yo fuéramos aceptadas por Dios, nuestro Padre.
Oración final
Señor Jesús, tú eres la Roca firme donde estoy anclada. Perdóname por las veces que te he rechazado con mis actitudes. Te entrego mi corazón para que siempre seas el centro de mi vida. Ayúdame a darte toda la gloria y a recordar que gracias a ti tengo el privilegio de ser hija de Dios. Hoy decido ponerte en primer lugar. Amén.
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Que Dios te bendiga abundantemente, tu amiga,
Lidia E. Cames
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