
Vive el amor de Dios cada día
26 enero, 2015
Sé libre de angustia al clamar a Dios
27 enero, 2015Hermosa cazadora, el corazón de Dios para ti es que vivas llena de fortaleza y paz en cada etapa de tu vida. No importa si enfrentas momentos de cansancio, debilidad o problemas fuertes: su promesa es real y está disponible hoy mismo para ti.
La Palabra lo asegura:
«El Señor fortalece a su pueblo, el Señor bendice a su pueblo con la paz». Salmo 29:11
Cuando sientes que no puedes más
Todas hemos tenido momentos en los que sentimos que nuestras fuerzas no alcanzan. Quizá la carga de la familia, el trabajo o las preocupaciones diarias te hacen pensar que no vas a poder. Pero justo en esos instantes, Dios se acerca para recordarte que Él nunca te deja sola.
Él te toma con amor, te levanta y te hace volar alto, como las águilas que atraviesan la tormenta sin temor. Así quiere que vivas: sostenida por su poder y abrazada por su paz.

Dos pasos sencillos para recibir fortaleza y paz
- Confía en Dios. Deja de inquietarte porque las cosas no salen como lo planeaste. Ríndele el control a Él y descansa en su soberanía.
- Clama con fe. Cuando levantas tu voz, Dios responde. Él extenderá su mano y te renovará con una fuerza sobrenatural, dándote calma aun en medio de la tormenta.
Amiga, cuando permites que la fortaleza de Dios te sostenga y su paz llene tu corazón, desaparecen las preocupaciones innecesarias. En su lugar, surge una confianza firme en la victoria que Jesús ya conquistó para ti.
Un regalo del corazón de Dios
La fortaleza y paz que vienen de lo alto no son pasajeras ni frágiles: son eternas y suficientes para cada situación. Con ellas podrás avanzar con valentía y permanecer tranquila, sin importar lo que enfrentes.
Oración
“Padre Dios, hoy me acerco a ti con un corazón cansado y confiado a la vez. Reconozco que Tú gobiernas mi vida y que tienes un propósito perfecto para mí. Enséñame lo que debo aprender en esta etapa, y fortaléceme con tu poder. Lléname de tu paz que sobrepasa todo entendimiento y calma mi corazón mientras espero en ti. Hoy recibo fortaleza y paz directamente de tu mano. En el nombre de Jesús, amén.”
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Dios te bendiga, tu amiga,
Lidia E. Cames
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