
Nada te podrá destruir
11 febrero, 2015
La fidelidad de Dios permanece mientras aprendes a esperar
12 febrero, 2015Amiga querida, vivir confiando en Dios no significa que siempre entenderás lo que sucede a tu alrededor. Habrá temporadas en las que las respuestas tardan, los problemas parecen crecer y el camino delante de ti se ve oscuro. En esos momentos, la diferencia no está en lo que ven tus ojos, sino en dónde decides poner tu confianza.
Muchas veces la ansiedad nos hace concentrarnos únicamente en las circunstancias. Pensamos en lo que falta, en lo que salió mal o en aquello que todavía no llega. Sin darnos cuenta, terminamos agotadas emocionalmente porque llevamos cargas que nunca fueron diseñadas para nuestros hombros.
Confiando en Dios aun cuando el panorama es difícil
El salmista entendía perfectamente esta necesidad de volver sus ojos al Señor. Por eso escribió:
«Mis ojos miran hacia ti, oh Dios, Señor; en ti me refugio, no me desampares». Salmo 141:8 NBLA
Qué hermosa oración, amiga. No es una declaración hecha desde la comodidad, sino desde la dependencia. El salmista sabía que la verdadera seguridad no provenía de las circunstancias favorables, sino de permanecer cerca de Dios.
Cuando eliges seguir confiando en Dios, tu corazón deja de depender de lo que ocurre a tu alrededor y comienza a descansar en quién es Él: un Padre bueno, fiel y poderoso que nunca abandona a sus hijas.

Moisés: la fe puede mirar más allá de lo visible
La Biblia nos dice que Moisés dejó Egipto sin temer la ira del faraón porque permaneció firme como viendo al Invisible (Hebreos 11:27).
Eso significa que la presencia de Dios era más real para él que las amenazas que tenía delante.
Nosotras también enfrentamos situaciones que producen temor: problemas familiares, preocupaciones económicas, enfermedades, decisiones difíciles o largas esperas. Sin embargo, la fe nos permite mirar más allá de lo visible y recordar que Dios sigue obrando incluso cuando no podemos verlo.
El Señor conoce el momento exacto para responder, abrir puertas, traer dirección o sostenernos mientras atravesamos una temporada complicada. Su reloj nunca se adelanta ni se atrasa.
Descansa bajo el cuidado de Dios
Quizá hoy necesitas volver a levantar tus ojos hacia Él.
No permitas que el miedo, el estrés o la incertidumbre ocupen el lugar que sólo le corresponde a Dios. Refúgiate en su presencia. Habla con Él. Recuerda sus promesas. Permanece cerca de su corazón.
Las bendiciones más profundas no siempre comienzan con un cambio de circunstancias, sino con una renovada confianza en el Señor.
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Mantén tus ojos en el Señor
Querida cazadora de promesas, si hoy no sabes qué hacer, puedes empezar por esta sencilla oración:
«Señor, mis ojos están puestos en ti. No entiendo todo lo que sucede, pero decido confiar en tu amor, en tu sabiduría y en tus tiempos perfectos. Ayúdame a permanecer firme y descansando bajo tu cuidado. Amén.»
Porque cuando eliges seguir confiando en Dios, descubres que nunca has caminado sola y que su cuidado sigue rodeando tu vida aun en medio de la prueba.
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Bendiciones abundantes para tu vida, tu amiga,
Lidia E. Cames
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"…Y MI CORAZÓN A TUS PÍES" AMÉN.