Una mujer con sed de Dios. Historia bíblica

Voy a relatarte la historia bíblica de una mujer con sed de Dios. Es una mujer que vivía en Samaria, por eso es conocida en la Biblia como la mujer samaritana. Te animo a que la leas hasta el final, porque quizá también tengas un poco de sed, aunque seas cristiana desde hace mucho tiempo. Puedes leer la historia completa en Juan 4:1-30.

La historia se ubica en el tiempo de Jesús y se desarrolla en Israel.

Jesús caminaba con sus discípulos de Judea a Galilea y tuvo que pasar por Samaria. Hicieron parada en el pozo de Jacob, donde tomaban agua los habitantes de ese lugar.

Mientras sus discípulos fueron a comprar alimento al pueblo, Jesús se sentó a descansar, fue en ese momento cuando llegó la mujer de nuestra historia. 

Y es donde yo encontré en esta mujer samaritana algunos de los rasgos de una mujer con sed de Dios. Te los comparto a continuación:

CINCO CARACTERÍSTICAS DE UNA MUJER CON SED DE DIOS:

1.- Vive con un sentimiento de rechazo (v. 7-9).

Cuando la mujer llega al pozo, Jesús le pide agua para beber. Entonces ella se sorprende porque los judíos no hablaban con los samaritanos y menos con las mujeres. 

¿Por qué se sorprendió? 

Esta mujer estaba acostumbrada al rechazo. Por ser mujer y por ser samaritana. Creía que merecía ser ignorada. No se sentía digna de ser tomada en cuenta. 

No esperaba que Jesús le hablara y mucho menos que le pidiera agua para beber. 

Por eso le contestó:

«Usted es judío, y yo soy una mujer samaritana. ¿Por qué me pide agua para beber?» (v. 9).

A veces las mujeres así nos sentimos con respecto a Jesús. Nos han rechazado tanto que creemos que Él tampoco nos hará caso. 

O quizá pensamos que hemos tenido tantas equivocaciones y fracasos que no merecemos que nos perdone y acepte.

Te interesará leer: El relato del billete arrugado.

2.- No reconoce a Jesús cerca de ella.

Tiene al tan esperado Mesías frente a ella, pero no lo sabe. Ignora quién es el que le está hablando y tampoco se da cuenta que lo único que quiere es que lo conozca. Le dijo Jesús: 

«Si tan sólo supieras el regalo que Dios tiene para ti y con quién estás hablando, tú me pedirías a mí, y yo te daría agua viva».

Cuántas veces hacemos oídos sordos cuando Jesús nos pide que le entreguemos nuestra vida y nuestro corazón. No entendemos que lo único que Él desea es que le conozcamos y tengamos una relación con Él. 

3.- Duda del poder de Dios.

Sigue sin entender esta mujer. Además le deja ver disimuladamente que ella puede sacar el agua porque tiene una cubeta y una soga. Jesús no puede porque no tiene lo que ella tiene (v 11). 

Una mujer con sed de Dios no alcanza a dimensionar el gran poder de Dios. Su mente es muy material. 

Además confía más en sus recursos materiales que en lo sobrenatural de Dios.

Suele fijarse en las circunstancias y por eso no tiene capacidad para esperar un milagro en su vida. 

4.- No sabe que tiene sed de Dios.

Jesús le dice que Él le puede dar agua viva para que no vuelva a tener sed nunca más (v.13-15). 

Sin embargo ella nuevamente sigue moviéndose en el plano natural. Jesús le está hablando de la sed espiritual y ella habla de la sed física, porque está muy ajena a las necesidades de su espíritu. 

Lleva mucho tiempo enredada en sus luchas de la vida, que ni siquiera está enterada de que necesita de Dios en su alma.

Una mujer con sed de Dios no es la que ora todo el tiempo, ni la que busca a Dios en la lectura de la Biblia. 

Puede ser como el caso de la mujer samaritana, que no se había dado cuenta que tenía sed de Dios. 

De modo personal creo que una señal de la sed de Dios, es pasar mucho tiempo sin buscar a Dios en oración y en la Palabra de Dios. Y lo peor es que no dan ganas de hacerlo y creer que está bien así.

una mujer con sed de dios historia biblica de la samaritana
5.- Es una mujer insatisfecha (v. 16-18).

Hasta aquí, Jesús decide cambiar el tema del agua. Le pide que lleve a su esposo y ella le dice que no tiene esposo.

Esta mujer vuelve a sorprenderse cuando Jesús le dice: 

«Es cierto, porque has tenido cinco esposos y ni siquiera estás casada con el hombre con el que ahora vives». 

Ahora sí le dijo unas cuantas verdades. 

Aquí es donde yo me doy cuenta que es una mujer insatisfecha. Es una mujer que no le gustaron los cinco maridos anteriores. Ninguno llenó sus expectativas. Seguro que estaba buscando el esposo perfecto.

Quizá nuestra inconformidad no sea en el área del matrimonio. Podría ser que nunca encontramos satisfacción en el trabajo. Tal vez no sea suficiente el dinero o las propiedades que tenemos. 

En el último de los casos, podría ser esa sensación de: “como que me falta algo” o la de querer seguir buscando la paz o el contentamiento. A eso se le llama sed de Dios. 

Conclusión:

Cuando esta mujer tiene la revelación de que Jesús es el Mesías, salió corriendo a decirle a toda la gente del pueblo.

¡Hasta el cántaro dejó en el pozo! Y toda la gente de la aldea fue para conocer a Jesús. 

Querida amiga, no sé si tú eres una mujer con sed de Dios. Lo que sí sé es que cada día necesitas tener una revelación de quién es Jesús en tu vida.

No te dejes engañar por el enemigo. Mucho cuidado, porque puedes estar en la iglesia y sufrir deshidratación espiritual.

Dios promete saciar la sed que tiene tu alma. Llenará los vacíos que hay en tu corazón y nunca más volverás a estar en la misma situación. 

Clama por un encuentro personal con tu Salvador y abre tu corazón para recibir la revelación de su presencia.

Si te ha bendecido esta historia, compártela con tus contactos para que  crezca nuestra comunidad de mujeres de fe. Que Dios te bendiga siempre, tu amiga, 

Lidia E. Cames

Síguenos en Twitter: @ArcoirisPromesa

(Visited 1 times, 13 visits today)

4 respuesta a “Una mujer con sed de Dios. Historia bíblica”

  1. Hermosa es istoria yo qiero un encuentro personal con jesus q cambie mi lamento en gozo y q renueve mi espirut y mi corazon y los llene con su hermosa prensecia ..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *