Una suegra de bendición, la historia de Noemí

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El fin de semana pasado asistí al congreso de mujeres de mi iglesia. El tema fue inspirado en la vida de una suegra de bendición en la Biblia: la historia de una mujer llamada Noemí. Ella fue la suegra de Rut, una mujer cuya historia puedes leer aquí: Rut: Una historia bíblica.

Mi pastora, quien fue la primera exponente del congreso, compartió una perspectiva de Noemí que no está escrita en la Biblia, pero que Dios se la reveló a ella entre líneas: Fue una mujer que adoraba a Dios.

Definitivamente, fue una gran revelación para mí, porque siempre he leído y escuchado que Noemí fue la suegra amargada. (¡Y no es para menos, con la muerte del esposo y sus dos hijos!).

Pero hoy quiero presentarte a Noemí como una suegra de bendición. Ella era hebrea, pero en una época de hambre en su país, emigró a Moab con su esposo y sus dos hijos, quienes se casaron con chicas moabitas. Después de la tragedia y enterándose que la prosperidad había vuelto a Belén, Noemí decide volver a su tierra.

En ese momento Noemí estaba de luto. Un luto triple. No era una buena compañía para su nuera. Ella misma declaró que estaba amargada cuando llegaron a Belén. Eso es lo que dice la Biblia:

«—No me llamen Noemí —contestó ella—. Más bien llámenme Mara, porque el Todopoderoso me ha hecho la vida muy amarga. Me fui llena, pero el Señor me ha traído vacía a casa. ¿Por qué llamarme Noemí cuando el Señor me ha hecho sufrir y el Todopoderoso ha enviado semejante tragedia sobre mí?». Rut 1:20-21 NTV

¿Por qué una nuera estaría decidida a pasar su vida con una mujer así?

Porque Noemí fue una suegra de bendición

Hay algunas virtudes de Noemí que quiero comentar contigo. No las vas a encontrar escritas, sino que se entienden en lo que Rut le dice a su suegra cuando decide acompañarla de regreso a Belén. Esto es lo que dice la Biblia:

«Pero Rut respondió: No me pidas que te deje y regrese a mi pueblo. A donde tú vayas, no iré; dondequiera que tú vivas, yo viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. ¡Que el Señor me castigue severamente si permito que algo nos separe, aparte de la muerte!». Rut 1:16-17 NTV

¿Por qué Rut no quiso separarse de su suegra? ¿Qué hizo que deseara vivir en el pueblo de Noemí? ¿Por qué se decidió a abrazar al mismo Dios de su suegra?

Lo más seguro es que la actitud de Noemí no siempre fue como se mostraba en ese momento.

Se entiende que en los buenos tiempos, cuando la familia llegó a Moab procedente de Belén, Noemí era diferente. Rut la conoció de manera distinta y comprendía que lo que ahora pasaba con su suegra era circunstancial y temporal.

Se pueden percibir algunas cualidades en Noemí que me llevan a llamarla una suegra de bendición:

Las virtudes de Noemí

Es un perfil que se deduce por la insistencia de Ruth para seguirla a donde fuera. La nuera no seguiría a su suegra si no hubiera visto que era una mujer fácil de amar, era una buena suegra, también enseñaba a Dios con su ejemplo, era una mujer obediente a Dios.

Pero todo lo anterior no hubiera sido posible si Noemí no fuera una adoradora de Dios. Seguramente amaba a Dios, eso era lo que la hacía una mujer especial. Una mujer de la que la nuera no quería separarse.

Todo esto fue lo que hizo que Ruth quisiera estar cerca de Noemí. Aunque ahora la suegra estuviera amargada y enojada contra Dios por la tragedia que vivía, Ruth conocía al Dios que podía cambiar el lamento en baile.

Ella cuidó de su suegra hasta que se recuperó del luto, sin embargo Noemí siguió siendo de bendición para Ruth, aconsejándola para que rehiciera su vida y fuera feliz.

Podemos aprender de esta historia

Lo que le pasó a Noemí, puede pasarte a ti o a mí. Sembremos el amor de Dios en nuestra familia y dondequiera que nos movamos. Porque en tiempo de prueba y aflicción, siempre habrá “una Ruth” que nos acompañe y nos levante los brazos.

Nunca sabes a quién te estás ganando para el reino de los cielos con tu vida.

Noemí fue una suegra de bendición para Ruth; pero al mismo tiempo sembraba bendición para ella misma en el tiempo de necesidad. 

Amiga querida, que Dios nos ayude a no caer en amargura contra Él, sino que en tiempo de adversidad nos mantengamos levantando nuestras manos en adoración al único Dios que nos sostiene y nos saca de la tribulación.

Querida cazadora, si te ha gustado esta historia de la Biblia, compártela para que más mujeres nos conozcan y nuestra comunidad crezca. Que Dios siempre sea el motivo de tu gozo, tu amiga,

Lidia E. Cames

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