La lucha diaria de una cazadora de promesas

la lucha diaria de una cazadora de promesas mensaje de aliento para la mujer cristiana

 

En esta reflexión quiero compartirte un poco de lo que ha sido mi propia lucha, lo que para mi significa la lucha diaria de una cazadora de promesas.

Me pasa todos los días. Cuando quiero ser mejor mujer, esposa, madre, hermana, hija o amiga, tengo la sensación de que es cuando se presentan las dificultades más inesperadas que me roban la tranquilidad y mi voluntad por mejorar se convierte en una lucha con mis emociones. Entonces me enojo, y con el enojo viene el insulto; me frustro, y con la frustración vienen los deseos de controlarlo todo; o simplemente me lleno de miedo y me paralizo sin poder actuar.

Mi mente se nubla, mi entendimiento se bloquea y en los días más difíciles he llegado a sentir que se debilita mi.

¿Por qué, Dios mío?

Pareciera que todos se ponen en mi contra, que no quieren que yo sea como Dios quiere.

Después de llevarme algunas desilusiones, el Espíritu Santo despeja mi cabeza y me revela lo que realmente sucede:

“Dios me creó perfecta y capaz, pero a mí me toca tomar la decisión de cuidar esa perfección en mi corazón, alejando el temor y eligiendo la dirección del Espíritu Santo para vivir bien”.

Esta es la lucha diaria de una cazadora de promesas

Esta es una lucha peculiar porque se trata de tomar decisiones. Ese es el motivo por el que surgen los malos entendidos, los planes que no se concretan, los horarios que no se ajustan o qué sé yo cuántas cosas se nos oponen. Porque quizá sólo debo elegir ser dirigida por el Espíritu de Dios.

«Por eso les digo: dejen que el Espíritu Santo los guíe en la vida. Entonces no se dejarán llevar por los impulsos de la naturaleza pecaminosa». Gálatas 5:16 NTV

Así es la lucha diaria de una cazadora de promesas.

En lugar de darle espacio libre a mis emociones, lo que me toca hacer es pedir ayuda al Espíritu Santo. Pedirle que Él tome el control de mis emociones y mis reacciones.

Es una batalla que tengo todos los días, y no te voy a mentir a veces siento que la gano pero muchas otras me he sentido derrotada, pero no me rindo, cada mañana vuelvo a empezar a depender de la gracia de Dios para poder avanzar un poco más.Lo que sí sé es que hoy no soy la misma que era ayer, y mañana no seré la misma de hoy. Yo tomo las decisiones y sé que Dios hará los cambios en mí.

Querida amiga, ¿te pasa a ti lo mismo o solamente a mí?

Gracias por hacerme saber que no estoy sola, que esta es una lucha que tenemos todos los días, todas las mujeres que decidimos llevar una vida guiada por el Espíritu Santo.

Si tú te identificas conmigo, seguramente hay más mujeres que me acompañan en la lucha diaria de una cazadora de promesas, entonces no te detengas y comparte este mensaje para bendición de más cazadoras. Dios bendiga tu vida siempre, tu amiga,

Lidia E. Cames

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