Unges mi cabeza

unges mi cabeza enseñanza para mujeres cristianas

 

Unción es la acción de ungir. Ungir significa embadurnar, untar. Pero también quiere decir proclamar, investir, nombrar, consagrar, dar autoridad.

En el pasado, Dios mandaba a ungir a los profetas, reyes y sacerdotes con aceite perfumado, hecho especialmente para esta función, en señal de consagración y autoridad.

 El acto de derramar aceite perfumado sobre la cabeza de los elegidos simbolizaba el Espíritu de Dios sobre sus enviados, dándoles poder para cumplir con su llamado. Y al mismo tiempo se anunciaba al pueblo que ellos eran escogidos por el Señor. De esa forma quedaban consagrados para servir a Dios con lealtad y santidad.

En este tiempo Dios unge a sus hijos con el Espíritu Santo, desde el mismo momento en que aceptas a Jesús como tu Señor y Salvador. Pero es necesario que todos los días tengas comunión con el Espíritu Santo para ser ungida constantemente.

«Unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando». Salmo 23:5

«Seré ungido con aceite fresco». Salmo 92:10

¿Qué significa «unges mi cabeza»?

Es una acción que se desarrolla en el presente. Así que te conviene recibir la unción siempre; porque cada día necesitas el poder del Espíritu Santo…

 …para marcarte como su propiedad

 …para hacer la voluntad de Dios

 …porque necesitas revelación de la Palabra

 …para darle gloria y honra a Dios en todo

 …para levantarte de esa prueba con un poder especial para hacer cosas nuevas y diferentes…

La unción del Espíritu Santo te da fuerzas sobrenaturales y te ayuda a tomar nuevo impulso en medio de la tribulación.

Pide hoy la unción fresca del Espíritu Santo sobre tu vida. Te aseguro que saldrás victoriosa en todo lo que hagas y el Señor será glorificado.

 Una oración para todos los días:

 “Espíritu Santo, gracias por vivir en mí, porque eres mi guía, mi maestro, mi consolador… Hoy te pido que me unjas con aceite fresco y me capacites para hacer lo que Dios quiere que yo haga… Deseo hacer la voluntad de mi Padre, pero no podré hacerlo sin tu preciosa y santa unción sobre mi cabeza. Por eso te pido que me llenes de tu poder, derrámate en mi corazón y llévame a nuevos niveles en mi relación con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Amén”.

Cazadora bella, mi mayor deseo es que cada día puedas recibir la llenura del Espíritu Santo para vivir en plenitud. Recuerda compartir y comentar este mensaje. 

Dios te guarde siempre, tu amiga,

Lidia E. Cames

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