El relato del billete arrugado

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Es posible que tú ya conozcas este relato del billete arrugado. Hoy quiero recordártelo porque tiene mucha relación con la forma en que Dios te ve. Aquí está:

Un reconocido conferencista dio inicio a su seminario sosteniendo un billete de $100 dólares. Entonces preguntó a las 200 personas que lo escuchaban, “¿A quién le gustaría este billete de $100 dólares?” Continuar leyendo “El relato del billete arrugado”

¿Por qué está herida la familia?

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Me encantó un mensaje que me llegó por WhatsApp: ¿Por qué está herida la familia?… No sé quién lo escribió. Investigué sin éxito acerca del autor; pero si alguien tiene el dato, por favor hágamelo saber para darle el crédito debido.

Te lo comparto:

La familia está fracturada, y no es por la ideología de género, sino porque no tenemos raíces profundas de fe.  Continuar leyendo “¿Por qué está herida la familia?”

¿Quiere Dios darme un esposo?

La pregunta de muchas mujeres solas es: ¿Quiere Dios darme un esposo? Es el caso de esta amiga que me escribe para plantear su inquietud: 
Hace
años oro por un compañero y no llega.
He pensado que es la voluntad de mi Señor que yo esté sola. He pedido que me
quite el interés de compartir mi vida con alguien si es esa su voluntad. A
veces creo estarme acostumbrando a que nadie llegue a mi vida pero a los pocos
días siento ese sentir de un beso, una palabra de aliento, la caricia de un
hombre especial. Aconséjeme en esta área. Amo y temo a mi Salvador y no quiero
hacer nada fuera de su voluntad
”.
Mi respuesta: 

Querida amiga: Muchas gracias por tu
amable comentario y la confianza de compartir tu necesidad. Qué lindo que tu
deseo sea agradar al Señor con tu vida y estar en el centro de su voluntad.
No creo que la voluntad de Dios sea que tú
estés sola, porque Él te creó con esa sensibilidad y necesidad de vivir en
pareja. Más bien considero que lo que está sucediendo es que el Señor quiere
ser tu todo, que tu mayor gozo sea su dulce compañía…
«Deléitate en el Señor, y él te
concederá los deseos de tu corazón
». Salmo 37:4
Ese anhelo que tú experimentas no es malo,
es muy normal… Es parte del diseño de Dios. Siento que lo conveniente es que
cada vez que percibas esta sensación, aproveches para entregarle a Dios tu
amor, tu devoción… Gózate en su presencia y disfruta de su gloria. Podrías
hacer una oración semejante a esta:
“Señor, te pido que tú llenes el vacío de
mi corazón que provoca la necesidad de un esposo, mientras tanto que yo espero
en ti para que tu voluntad sea hecha. Quiero agradarte con todas las áreas de
mi vida, para que tu nombre sea glorificado”.
Eres muy afortunada al tener todo tu
tiempo para el Señor, amiga. Aprovecha para llenarte de Él y de su presencia,
que su amor llene todo tu ser, de tal manera que tengas contentamiento en toda
situación que te encuentres.
Entrégale al Señor todos tus sueños y tus
anhelos. Deja que tome el control de tus emociones y sensaciones… Dios desea tu
corazón:
«Dame,
hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos
». Proverbios 23:26
Yo te aseguro que cuando tú le entregues a
Dios todas tus inquietudes… cuando permitas que Él sea el centro de tu vida,
Él te sorprenderá con cosas que ni siquiera te imaginas.
«Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han
subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman
».
1 Corintios 2:9

Dios traerá a tu vida el varón que tú
necesitas… un hombre de Dios que te impulse a servirle y que enriquezca tu vida
espiritual. Ora por sabiduría y entendimiento para el momento en que aparezca.
Recuerda que Dios siempre llega a tiempo.
Ten paciencia amiga, te abrazo,
Lidia E. Cames

Cómo tratar con hijos adolescentes violentos

 

Decidí unir estas dos consultas porque son muy similares… Dos amigas me escriben:

 “Mi hijo de 15 años me agredió física y verbalmente, no siente arrepentimiento ni tristeza por lo que hizo, ha dicho que lo volvería hacer. Me siento triste y confundida por su actitud violenta y grosera”.

 “Mis hijos pelean mucho. Son dos hombres de 13 años y 17 años”.

 Respuesta:

 Mi apreciada amiga, desafortunadamente vivimos en un mundo
donde la violencia está a la orden del día. Está en películas, programas de televisión, el internet, las redes sociales… Nuestros hijos tienen al alcance todos estos medios.

 Si a todo lo anterior le agregamos la violencia intrafamiliar, donde los padres discuten delante de los hijos, y/o se agreden
físicamente uno a otro… O en el peor de los casos, tratan con violencia a los hijos.

Cómo tratar con hijos rebeldes

Nos corresponde a los padres cambiar nuestra forma de relacionarnos con nuestros hijos: Cambiar los gritos por una plática, la indiferencia por cariño y los regaños por palabras de motivación.

Un hijo violento está diciéndote que necesita tu atención, que no tiene la seguridad de que le ames y que no se siente importante para ti.

Entiendo que la vida en estos tiempos no es fácil, está llena de sobresaltos y de estrés, pero por amor a nuestros hijos podemos
aprender a confiar en el Señor, tomando en cuenta lo que su Palabra dice para orientarnos en la educación de nuestros hijos:

«Y ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos, sino críenlos en la disciplina e instrucción del Señor». Efesios 6:4

El mismo versículo en la versión DHH:

«Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien
edúquenlos con la disciplina y la instrucción que quiere el Señor
».

Esta es otra Escritura:

«Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desalienten». Colosenses 3:21 (NBLH).

 Te investigué otras versiones:

«Padres, no sean tan exigentes con sus hijos, para que ellos no se desanimen» (PDT).

«Padres, no sean pesados con sus hijos, para que no se desanimen» (BLA).

Te recomiendo que leas los Proverbios en la Biblia, porque ahí vas a encontrar muchas instrucciones que Dios nos da a los padres para
educar a nuestros hijos.

Oración por un hijo rebelde

Por la experiencia que yo he tenido, puedo aconsejarte dos
cosas muy importantes:

1.- Evita hablarles con sarcasmo o ironías. Es algo que a los adolescentes les molesta en gran manera, porque están tratando de dejar de sentirse niños y encontrar un lugar en el mundo de los adultos… Es mejor que les hables con respeto y como personas inteligentes que ellos son.

2.- Diles que los amas y que son importantes para ti. Es muy
importante que ellos lo escuchen de tu boca, no des por hecho que ya lo saben… Necesitan escucharlo y comprobarlo con tus hechos.

Cuando tú ya estés avanzando en estos dos puntos, se irán
derribando esas barreras que te separan de tus hijos y entonces, podrás empezar a poner límites con amor.

Ten paciencia, amiga. Son procesos que llevan tiempo y que
seguramente te va a ser difícil, pero no imposible. Tómate de la mano de Dios y pídele sabiduría para que tus palabras sean amables y oportunas.

Te recomiendo que leas este otro artículo que te dará más
orientación sobre este tema:

 Reconciliación entre padres e hijos

7 pasos iniciales para restaurar tu matrimonio

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Comparto 7 pasos iniciales para restaurar un matrimonio, porque me llegan muchas consultas de amigas pidiendo orientación porque están experimentando crisis en su relación matrimonial.
Son muchas las mujeres que están esperando que Dios restaure
su matrimonio, que su esposo vuelva, que su esposo sirva a Dios. 
Estos consejos son útiles para las que están separadas y también para quienes viven situaciones muy difíciles en su hogar. 
Hay muchos matrimonios desechos porque las esposas tenemos la tendencia a creer que todo bienestar para nosotras debe venir de nuestro esposo. Es cierto que Dios estableció en su Palabra que el esposo,
ama, cuida, provee y protege a la esposa… Pero el esposo solamente es el canal
por medio del cual Dios da todo lo bueno que una esposa necesita.
La prioridad número uno debe ser Dios. La fuente de toda bendición debe ser Dios.
Dios quiere ser el primero en tu vida, amiga; para ayudarte
en tus luchas y en tus relaciones… Eso es lo que significa “quedarte quieta”.
Confiar en Dios y llenarte de su paz ejerciendo la paciencia para esperar en su
respuesta.
Te voy a dar algunos pasos para conseguirlo:
  • 1. Reconcíliate con
    Dios
    . Reconoce delante de Él que le has ofendido y pídele perdón. Recuerda
    que el sacrificio de Jesús en la cruz te limpia y te da derecho a acercarte
    libremente al trono de la gracia. Pide a Dios que te revele los pecados que has
    cometido en su contra y confiésalos con arrepentimiento (también en el área del matrimonio). Pídele perdón por
    haber puesto a tu esposo en un lugar más importante que Él y por haber
    abandonado las enseñanzas de su Palabra por darle gusto a tu esposo. Recibe el
    perdón y renuncia a toda culpa que el enemigo quiera poner en tu corazón… Una
    vez que Dios te perdona tú eres totalmente libre de culpa.
  • 2. Perdona a tu esposo.
    Dios quiere que perdones cada ofensa en tu contra. Todo lo que tu esposo hizo y
    te ha lastimado debe ser perdonado. Lo que recuerdes con dolor tienes que
    perdonarlo. Decir con tu boca: “Yo perdono a mi esposo por_____.” Todo. Ofensa
    por ofensa.
  • 3. Recibe la sanidad
    de las heridas de tu corazón
    . Pide a Dios que sane tu corazón roto y adolorido.
    Renuncia al dolor, a la vergüenza, a la decepción… Y deja que el amor de Dios
    inunde tu ser entero trayendo sanidad y libertad.
  • 4. Suelta a tu
    esposo
    . Entrégale a Dios tu matrimonio, deja que Dios actúe. No tomes la
    iniciativa con tu esposo… dale espacio a Dios para que trabaje en tu corazón, y
    te lo devuelva transformado. El Señor no quiere que tengas un mal matrimonio,
    por eso es necesario que tengas un buen esposo… pero sólo Dios puede cambiar su
    corazón, amiga.
  • 5. Cultiva tu
    relación con Dios
    . Busca a Dios en adoración todos los días. Ríndete a Él. Entrégale
    toda tu vida, tu mente, tu voluntad, tu esposo, tus temores. Déjalo ser el
    Señor que gobierne todos los aspectos de tu vida. Decide que Él sea tu fuente
    de amor, de gozo y de paz. Tu corazón necesita ser restaurado y transformado
    antes que la relación con tu esposo.
  • 6. Confía en Dios.
    Toda tu fe debe estar enfocada en Dios… No veas las circunstancias. Lee la
    Biblia y aprópiate de las promesas que están establecidas ahí para ti desde el
    principio de los tiempos. Tu ayuda vendrá del Creador del universo, tu solución
    viene de las alturas. Las circunstancias son terrenales; pero la bendición para
    ti es celestial. Dios pondrá en orden las circunstancias, cuando tú dejes de
    desesperarte… Cuando puedas decir con fe: “No importa lo que mis ojos vean o
    mis oídos escuchen, yo decido esperar en Dios”. Pon tu mirada en Dios y no en
    tu esposo. Escucha a Dios y no a tu esposo. Olvídate por ahora de tu esposo y
    concéntrate en lo que Dios quiere hacer en tu vida. Renuncia a alterarte por
    las decisiones o palabras de tu esposo. Enfócate en Dios y su Palabra.
  • 7. Espera el tiempo
    de Dios
    . Recuerda que Dios no mide el tiempo como lo mides tú. El tiempo de
    Dios es perfecto. Rehúsa a desesperarte… Ejerce la paciencia creyendo las
    promesas divinas.
–o–
Amiga amada… Cuando tú empieces a caminar con todos tus
sentidos puestos en el Señor, seguramente Él se encargará de darte lo mejor
para tu matrimonio y tu familia.
Que Dios sea el número uno en tu vida no significa ir a la
iglesia o tener un ministerio o servicio para el Señor. Quiere decir que le
ames, le creas, le obedezcas y que dependas de Él en todo. El ministerio debe ser resultado de todo esto.
No es un proceso fácil ni rápido… Es un proceso que requiere
paciencia, perseverancia, constancia y mucho ánimo… Dejar a un lado el temor y
el desaliento y llenarte con el poder del Espíritu Santo para alcanzar la plenitud
en Cristo.

Dios es tu fortaleza, querida amiga.
Pasajes bíblicos para meditar:
Apocalipsis 1:17b; Isaías 45:22; Isaías 1:18; Mateo 6:14-15;
Jeremías 33:6; Mateo 11:28; Salmo 23; Hebreos 11:1, 6; Salmo 42:11; Hebreos
6:11-15; Salmo 27:14; Josué 1:7-9