Una salvación total y permanente

una salvación total y permanente reflexiones cristianas con imágenes

El único Dios que salva es tu creador… En Él encuentras una salvación total y permanente… Esto es en todas las áreas de tu vida y todo el tiempo. 

Y lo hace sólo por
medio de Jesús… Él lo envió para que muriera en la cruz por ti y por mí, para
salvarnos no sólo de la muerte eterna, sino de cualquier cosa que te esté
atormentando en tu alma. 

Quizá pienses: ¿De qué me va a salvar? Yo ya he aceptado a
Jesucristo como mi Señor y Salvador…

A veces no se trata de que alguna persona te prive de la libertad o que alguien
no te permita moverte, tampoco es que estés con las manos y pies atados… Son
las emociones las que te atrapan, te torturan y no hay manera de
pararlas. 

También te puede aprisionar tu voluntad, la culpa por los pecados pasados
o los pensamientos que el enemigo envía a tu mente.

Tal vez has intentado deshacerte de todo esto tan molesto,
pero te persigue donde quiera que vas… En ocasiones encuentras soluciones
temporales: el trabajo, las relaciones, las compras, los viajes, la iglesia y
más; pero cuando pasa el momento, tu ser interior sigue siendo igual.

Acude a Él, te aseguro que no te rechazará, sólo tienes que creer que serás
libre: el Señor te perdona… te limpia… te restaura… te libera… te consuela… te
prospera… te ama… te sostiene… te da vida eterna. 

Él es el único Dios verdadero, poderoso y amoroso. Es el único que puede
salvarte de todo lo que no te deja crecer y avanzar.

Lo que necesitas para llegar al trono de Dios es creer que
Jesús es el que te limpia de pecado a través de su sacrificio en la cruz… No
hay otro camino, sólo Jesús. Tienes que pasar por el perdón y limpieza de la
sangre de Cristo…

No hay otra forma de presentarte ante Dios; porque no te
puedes acercar a Dios con pecados… Él detesta el pecado.

Te ama a ti, pero tus pecados impiden que Él te atienda, por
eso es necesario creer en lo que su Hijo Jesucristo hizo para perdonarnos y
abrirnos el camino al Padre celestial.

Es por fe… sólo creyendo tienes acceso a la salvación de
cualquier situación, emoción o sentimiento que te roba la libertad.

VIDEO ¿Dónde pones tu confianza?

Lo importante en la solución de conflictos no es lo que tienes a la mano para resolverlos, sino en dónde pones tu confianza para resolverlos.

«Algunos confían en sus carros de
guerra, otros confían en sus caballos, pero nosotros sólo confiamos en nuestro
Dios
». Salmo 20:7
Confiar en carros o en caballos significa
esperar en lo visible, o en lo que tienes a tu alcance:
Las relaciones adecuadas… los negocios más
productivos… el sueldo más completo… salud y energía para trabajar… las
capacidades y habilidades… el poder y la influencia necesarios para obtener lo
que desees…
Tal vez hayas confiado alguna vez en algo
de lo dicho anteriormente. Puedo asegurarte que la mayoría de las veces sales
defraudada.
Es porque todo lo que es terrenal falla… en
algún momento las personas no cubren tus expectativas… el dinero puede
escasear… la salud también se quebranta…
Tampoco quiero decir que no hagas uso de
los recursos y relaciones que Dios te proporciona. La clave está en poner toda
tu confianza en Dios
Lo importante es esperar la ayuda y lass
soluciones de la mano del Señor. Aunque tengas todo para solucionar tus
asuntos, siempre debes poner tu fe en Dios, creer que la bendición viene de su
mano y no de tu propia fuerza o sabiduría, tampoco de las personas o de las
riquezas.
El único fiel, poderoso y eterno es nuestro
Dios sobrenatural. Pon tu mirada en Él:
Si tienes, dale todo el mérito a Él… si no
tienes, espera todo de Él… Nunca te fallará.
La mejor decisión es confiar totalmente en
el Señor. Quitar los ojos de lo temporal y ponerlos en lo eterno… Poner la
mirada en las cosas de arriba.  

¡Qué tiempos aquellos!

qué tiempos aquellos reflexiones cristianas con imágenes

¿Has oído alguna vez una de estas frases: “¡Ah, qué
tiempos aquellos!”… “En mis tiempos todo era más
bonito”… “Ahora todo se ha descompuesto”…
Y es porque tendemos a suspirar por el pasado. Sobre todo
los adultos… Esto no es bueno para nuestro bienestar. En la Palabra de Dios
encontramos un pasaje que nos alerta a cambiar esta actitud.
«Nunca te preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor, pues esa no es
una pregunta inteligente.
.» Eclesiastés 7:10
Vivimos en tiempos en que todo evoluciona rápidamente…
Cuando pasan los años cambia el estilo de vida: los hijos crecen, nacen los
nietos, se pierden familiares… las capacidades y habilidades físicas
cambian… en fin, todo cambia…
Cambian los sistemas de gobierno… la tecnología avanza…
los sistemas educativos se transforman… las ciudades y pueblos crecen… los
paisajes evolucionan…

Esto ha sucedido desde que el mundo es mundo. Todo cambia y se va quedando atrás, en el pasado.

No podemos estar viviendo de “glorias” pasadas o de triunfos
viejos… Lo bueno o malo que viviste ya pasó y se quedó atrás…
El mejor día para vivir es el día de hoy… disfrútalo. Ayer
ya es pasado… deja toda sombra de tristeza o nostalgia por lo
hermoso que viviste.  

Mejor prepárate para lo que hoy te regala el Señor: Oportunidad de hacer nuevas
cosas… Diferentes… Porque las misericordias de Dios son nuevas cada
mañana. No las dejes pasar por estar añorando el ‘ayer’. 
Haz planes para el futuro mientras disfrutas tu presente, todavía
no has contado las mejores historias, porque están por llegar aventuras
interesantes y nuevas a tu vida.

Prepárate para ver la gloria de Dios en todo lo que vivas este día… Los mejores
tiempos no son los pasados, sino los que todavía te faltan por vivir. 
Mantén una expectativa por lo nuevo y bueno que seguramente
llegará a tu vida y a tu familia… ¡Espera sorpresas divinas siempre! 
Deja atrás ese pasado que te impide avanzar y verás que
pronto Dios te va a sorprender con algo realmente
maravilloso.

Oramos:

“Gracias Señor, por este precioso día. Me tomo de tu mano y
recibo de tu gracia para disfrutarlo sin siquiera pensar que ayer fue mejor… Te
pido perdón por no estar atenta a tus nuevas bendiciones por estar añorando el
pasado. Hoy suelto el pasado y me dispongo a ser sorprendida por ti. Te pido
que pongas planes y sueños para el futuro maravilloso que tienes para ti. Te
amo y confío totalmente en tu amor y poder para sostenerme en lo que ha de
venir el día de mañana. En el nombre de Jesús.”

Entrada antigua: “Deja atrás el pasado”.

No te rindas a medio camino

El deseo de Dios es que no te
rindas
, porque a Él no le gustan las personas que se dan por vencidas…
Mantenerse firmes en la fe es la mejor forma de agradar a Dios.
el justo por la fe vivirá mensaje de aliento
«Pero el justo vivirá por la fe; y si
se vuelve atrás, no será de mi agrado. Pero nosotros no somos de los que se
vuelven atrás y se pierden, sino de los que tienen fe y salvan su alma
».
Hebreos 10:38

Es posible que esté muy dura la
batalla.

Hasta puede ser que te hayas sentido en la tentación de retroceder y
dejar de esperar la respuesta a esa petición que has hecho…
No permitas que el enemigo te
susurre incredulidad en tu corazón. No pierdas tu fe, párate firme en las
promesas que Dios te ha hecho y con determinación decide seguir confiando en la
certeza de que verás lo que Él ha prometido.
No dejes que las circunstancias
hagan menguar tu fe… Lleva ante el Señor toda inseguridad y miedo, Él te
fortalecerá y adiestrará tus manos para la batalla. No desistas… continúa
porque la victoria es para los valientes.
Echa fuera la cobardía de tu vida,
supérala para que no pierdas lo que hasta ahora has ganado. Tal vez tus ojos
naturales no vean nada, pero en el ámbito espiritual algo poderoso está
sucediendo a tu favor.
No te rindas… prosigue y conquista
el corazón de Dios con tu fe y tu obediencia. Sigue avanzando; ésa será tu
mayor victoria: mantener la salvación de tu alma. 

Las circunstancias y
situaciones que vives son parte de la vida. Lo más importante es agradar a
nuestro Padre… Y cuando le agradas, fluyen las bendiciones… el arcoiris de
promesas
divinas tendrán cumplimiento en tu vida.

Dame un nuevo corazón

reflexiones cristianas con imágenes

Ya no te tortures por tus intentos
fallidos de cambiar… No puedes cambiar por ti misma. Has probado de todo y
funciona sólo por un tiempo… y luego es lo mismo.

Ya no te culpes por no querer o no
poder hacer lo que Dios quiere que hagas… Dios es el único que puede cambiar eso
que tú no has logrado. 

Mira, aquí está la promesa:
«Les daré integridad de corazón y
pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Les quitaré su terco corazón de
piedra y les daré un corazón tierno y receptivo… Pondré mis instrucciones en lo
más profundo de ellos y las escribiré en su corazón… para que obedezcan mis
decretos y ordenanzas. Entonces, verdaderamente serán mi pueblo y yo seré su
Dios». Ezequiel 11:19, 20; Jeremías 31:33

Esta escritura no es una amenaza: es
una promesa que solo tiene la finalidad de bendecirte. Dios ofrece un gran arcoiris
de promesas
para todos aquellos que son obedientes y que siempre están
dispuestos a seguir sus instrucciones de vida.

Dios
quiere bendecirte
, por eso es que Él mismo será el que venga a transformar
tu corazón y hacerlo conforme a su voluntad. La única finalidad de esta promesa
es que le pertenezcas totalmente a Él, para que dependas de sus bendiciones
amorosas.
Sólo ve a su presencia y dile: 
“Mi
Dios, sí quiero… pero no puedo… Aquí estoy: Hazlo tú en mí… dame un nuevo corazón, Señor, conforme
a tu promesa… Quiero ser parte de tu pueblo y anhelo que seas mi Dios
verdadero.” 

10 características que Dios ve en ti

devocional 10 características que dios ve en ti

 

Hoy fue un día de esos en que el diablo se posesiona de mi espejo… y cuando me planté ante él, me devolvió una imagen exagerando las señales del paso del tiempo.

No es que esté vieja a mis casi 60 años de edad, sino que el ánimo siempre tiende a bajar ante un evento como este…

Me pasaba muy seguido a los 18, a los 25, a 36, a los 49 (toda la vida) ¿Por qué tiene que ser diferente ahora?

Porque ahora tengo a Cristo en mi vida desde hace 10 años.

Tengo una nueva vida en Él y en Él estoy completa.

Así que le dije a Dios:

“Señor, yo quiero verme siempre como tú me ves, no voy a permitir que el espejo me diga mentiras acerca de cómo luzco. ¿Cómo me ves tú Señor?”

Entonces, empieza a fluir el Espíritu Santo conmigo y me muestra 10 características que Dios ve en mí:

 

Dios me ve:

1.- Hermosa,
porque Él me creó y sus obras son hermosas y maravillosas.
«Tú, Señor, diste forma a mis entrañas; tú me formaste en el
vientre de mi madre. Te alabo porque tus obras son formidables, porque todo lo
que haces es maravilloso. ¡De esto estoy plenamente convencido!» Salmo
139:13,14
2.- Capaz,
porque Él ha dado dones en mí y me ha habilitado para hacer su obra.
«Pero cada uno de nosotros ha recibido los dones que Cristo
le ha querido dar». Efesios 4:7
3.- Poderosa,
porque Él ha derramado su Espíritu sobre mí.
«Dios derramó en abundancia el Espíritu Santo sobre nosotros
por medio de Jesucristo, nuestro Salvador». Tito 3:6
4.- Valiosa
porque Él me compró con la sangre de Cristo.
«Pues ustedes saben que Dios pagó un rescate para salvarlos
de la vida vacía que heredaron de sus antepasados. Y el rescate que él pagó no
consistió simplemente en oro o plata, sino que fue la preciosa sangre de
Cristo, el Cordero de Dios, que no tiene pecado ni mancha». 1 Pedro 1:18,19
5.- Exitosa
porque Él tiene un plan perfecto para mi futuro.
«Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su
bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo,
el Señor, lo afirmo». Jeremías 29:11
6.- Útil,
porque Él me escogió desde antes de la creación del mundo.
«Dios nos escogió en Cristo desde antes de la creación del
mundo…» Efesios 1:4
7.- Amorosa,
porque Él ha llenado mi corazón con su amor abundante.
«Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha llenado
con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado».
Romanos 5:5
8.- Santa,
porque Cristo me ha santificado por medio de su sacrificio.
«Pues la voluntad de Dios fue que el sacrificio del cuerpo
de Jesucristo nos hiciera santos, una vez y para siempre». Hebreos 10:10
9.- Como su hija,
porque he aceptado a Jesucristo como mi Señor y Salvador.
«Pero, a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les
dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios». Juan 1:12
10.- Con gran amor,
porque soy su hija y Él es mi Padre amoroso.
«Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama
sus hijos, ¡y eso es lo que somos!» 1 Juan 3:1
Entonces le pedí:
-“Señor, deseo que los demás me vean como tú me ves a mí.”
Y la respuesta del Señor no se dejó esperar mucho:
“Claro que así será, pero necesitas hacer dos cosas:
– Que siempre tú te veas como yo te veo a ti.
– Que siempre tú veas a los demás como yo los veo a ellos”.
El primer punto es sencillo, porque lo he creído y lo he
vivido, pues el Espíritu Santo que vive en mí me convence y me da testimonio de
que lo que Dios dice acerca de mí es verdad. (Lo de hoy fue un ataque del
enemigo).
Ahora, el gran reto es el segundo punto: ver a mi prójimo
exactamente igual como Dios me ve a mí.
Jesús enseñó en Lucas 6:31 «Traten a los demás como les gustaría
que ellos los trataran a ustedes».
También tiene que ver con la ley de la siembra y la cosecha:
«Todo lo que el hombre siembre, eso también cosechará». Gálatas 6:7
Y también el Espíritu Santo me ayudará en este segundo
punto.
Querida amiga, es posible que te identifiques conmigo en este tema.
Dios me ha dicho que te diga que lo mismo que Él ve en mí, también lo ve en ti.
A ti te ve de la misma forma en que me ve a mí.
Por eso, te animo a que hagas ahora la siguiente oración:
“Señor, te doy gracias porque has puesto tus ojos de gracia
y amor sobre mí, además de que tu obra en mi vida es total y la vas
perfeccionando día a día. Te pido perdón por permitir que mi ánimo se derrumbe
momentáneamente ante situaciones que no tienen más importancia que tu Palabra
sobre mi vida… Ayúdame a enfocarme en la forma en que tú me ves a mí, en lo que
tú dices y piensas de mí… no permitas que me afecten las circunstancias
externas.
”Hago compromiso contigo de ver a mi prójimo como tú me ves
a mí… Pido tu ayuda Espíritu Santo, recuérdame que todos somos hijos de Dios y
ayúdame a sembrar una palabra de aliento y una actitud de apreciación y amor
exactamente como Dios lo haría. Úsame para tu gloria, Señor. En el nombre de
Jesús. Amén.”