Jocabed: Una madre valiente

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Hoy comento contigo la historia bíblica de Jocabed: una madre valiente que salva la vida de su hijo. Ella vivió en el tiempo de la esclavitud del pueblo hebreo, en Egipto.

Esto sucedió en el tiempo en que gobernaba un faraón que tenía miedo que el pueblo hebreo se volviera en contra de Egipto. Por lo tanto, desplegó toda su crueldad contra ellos, ordenando a las parteras que mataran a todos los niños varones que nacieran.

Puedes encontrar esta historia en Éxodo 2:1-10, aunque el nombre de ella se revela en Éxodo 6:20

Cinco ejemplos que una madre valiente puede imitar de Jocabed:

Personalmente, he admirado siempre a esta mujer porque el amor por su hijo la hizo una madre valiente en tiempos difíciles. Pero también he visto algunas otras virtudes que Dios le dio para cumplir el propósito para su pueblo elegido.

Moisés, el hijo de esta mujer llegó a ser el gran líder que liberó a su pueblo de la esclavitud del faraón. Por supuesto, se dejó dirigir y usar por Dios, tanto que realizó hechos sobrenaturales delante del rey de Egipto.

1.- Tenía revelación de Dios

Cuando nació su hijo ella vio que su hijo no era un bebé como cualquiera. Ella vió que su hijo era diferente, excepcional y fuera de lo común (Éxodo 2:2 y Hebreos 11:23).

Todas las mamás vemos hermosos a nuestros hijos; lo lindo es cuando Dios nos revela que tiene un plan grandioso para ellos.

2.- Era una mujer de fe

Ella creía que si su bebé tenía un propósito grande, Dios lo cumpliría. Dice la Biblia que su fe hizo que ella viera lo especial que era su bebé. También por fe lo escondió durante tres meses (Éxodo 2:2 y Hebreos 11:23).

La fe en Dios es la característica principal de una madre valiente.

3.- No tenía miedo del faraón

Jocabed se arriesgó a ser castigada. Sabía que si la descubrían, tendría que enfrentarse a la ira del faraón. Sin embargo, decidió preservar la vida de su bebé para que cumpliera el propósito de Dios.

4.- Renunció a su hijo, confiando en Dios

Ya no podía ocultarlo, así que tomó un canasto hecho con juncos de papiro, lo recubrió con brea para que fuera resistente al agua. Acomodó al bebé ahí y puso el canasto entre unos juncos a la orilla del río Nilo.

María, la hermana mayor del bebé se quedó a cierta distancia para ver lo que pasaría con su hermanito.

Yo creo que Jocabed sabía que ese era el lugar y la hora en que la hija del faraón iba a bañarse todos los días. Recordemos que esta madre era una mujer de fe, estaba segura que la princesa haría algo a favor de su bebé.

Efectivamente, la princesa Bitia lo descubre y decide quedarse con él. María se acercó rápidamente y le ofreció buscarle a alguien que le amamantara al niño. ¿A quién crees que fue a buscar? ¡Claro! A su propia madre.

Entonces el bebé vuelve a los brazos de su madre, para devolverlo a la princesa unos años después. La hija del faraón llamó Moisés a este bebé, que significa “sacado de las aguas”. (Éxodo 2:3-10).

La madre de Moisés sabía que él no era ya su hijo, aunque ella lo hubiera dado a luz. Ella sólo era la nodriza que lo amamantaba.

Toda madre cristiana tiene que confiarle sus hijos a Dios. No precisamente tienes que echarlo al río como Jocabed, sino entregárselos al Señor, para que Él se encargue de cuidarlos. Ella fue una madre valiente que tomó acción con sabiduría, creyendo que Dios haría lo necesario para salvar la vida de su bebé.

Tú y yo amiga, tenemos que tomar decisiones sabias para nuestros hijos, pero sabiendo que son de Dios, porque todos los seres humanos le pertenecemos a Él (Salmo 24:1). Él nos los ha regalado para que los cuidemos y los eduquemos.

5.- Instruyó a su hijo en la fe

La Biblia nos deja ver en Hebreos 11:24-28 que Moisés heredó la fe de su madre. Jocabed le enseñó a su hijo la fe en Dios, así que Moisés sabía que él era hebreo. Casi me imagino a esta madre valiente declarándole cada día a su hijo el propósito especial que él tenía:

“Mira hijo, tú eres hebreo como nosotros, yo soy tu madre, Aarón y María son tus hermanos. Pero las circunstancias te llevaron al palacio del faraón por un propósito de Dios. Desde ahí tú puedes liberar a nuestro pueblo de esta esclavitud en que vivimos”.

Jocabed aprovechó los años que tuvo a su hijo junto a ella para despertar y alimentar la fe de Moisés. Sabemos que lo hizo muy bien, porque años después, Dios lo usó para liberar a su pueblo de la esclavitud.

Lo ideal es que nosotras aprovechemos los primeros años de nuestros hijos para enseñarles de Jesús, como lo hizo la madre de este gran líder. Pero quizá tus hijos ya crecieron y ahora crees que es demasiado tarde para empezar.

No te preocupes, todavía puedes ser una madre valiente, que salve a sus hijos.

Amiga, no alimentes culpa si no lo hiciste en su tiempo (como yo), porque Dios siempre te dará la oportunidad y la sabiduría para hacer lo que corresponda. Nunca es tarde para enseñarles a nuestros hijos del amor y el perdón de Dios.

Conclusión:

Solamente podemos llegar a los niveles de Jocabed, viviendo una vida de dependencia total con Cristo.

Te animo a que cultives una relación más íntima con Dios a través de la oración, la lectura y meditación de la Biblia, alabanza y adoración, buscando la comunión con el Espíritu Santo.

Te aseguro que Dios te revelará que cada uno de tus hijos tienen un propósito divino. Aumentará tu fe para que no te desanimes cuando veas que tus hijos tomen decisiones que los alejen de ese propósito (Moisés inició su ministerio a los 80 años). No tendrás miedo de lo que el mundo o el enemigo puedan hacer en contra tuya o de tus hijos; porque tu fe te hará vencer el temor.

Otro beneficio de caminar con Dios es que te dará el valor necesario para renunciar a tus hijos, entregándoselos a Él para que los guarde, los proteja y los dirija hacia el cumplimiento de esos planes divinos para ellos.

Y por último tendrás sabiduría y autoridad para educarlos en tu misma fe. Les declararás cada día las verdades de la Palabra de Dios para su vida y los alentarás para que caminen hacia los propósitos de Dios.

Si tus hijos ya están tomando decisiones personales y no están bajo tu autoridad, pídele a Dios que sea Él quien ponga las oportunidades de acercarte a ellos. Él te mostrará las estrategias para hacerlo de la manera correcta.

Que Dios te dé la valentía de Jocabed y seguro que pronto estaremos leyendo testimonios de hijos que cumplen los propósitos de Dios, sólo porque tú has decidido ser una madre valiente.

Que nuestro Padre esté contigo hasta la próxima vez que nos leamos, tu amiga,

Lidia E. Cames

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Una respuesta a “Jocabed: Una madre valiente”

  1. Ciertamente confiarle a Dios nuestros hijos es la unica posibilidad para ellos de seguir a la meta de seguir en pos de nuesyro salvador.

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