Por qué tengo paz

por que tengo paz mensaje de aliento para la mujer cristiana

 

¿Por qué tengo paz en mi corazón?

Mi Dios,

Tengo paz porque te amo y confío en ti.

Tengo paz porque soy tu hija y sé que no me dejarás.

También tengo paz porque mi pensamiento siempre está en ti.

Tengo paz porque decidí dejarte el control.

Tengo paz porque tú cumplirás tu propósito en todo.

Además, tengo paz porque junto con Cristo tú me has dado todas las cosas.

Pero hay un gozo que viene a unirse a esta paz cuando recuerdo:

Que tú me amas con amor eterno

Que eres el único Dios Todopoderoso

Y que eres grande en misericordia

Que tu voluntad es buena, agradable y perfecta

Que tus planes son mejores que los míos

Y que tu fidelidad es eterna

Que no deseas el mal para ninguno de tus hijos

Que no negarás ningún bien a los que te aman

Sobre todo, que tus pensamientos son más altos que los míos

Que tu Palabra no vuelve a ti vacía

Y esto último es mucho mejor. Señor, gracias por tu paz sobrenatural.

¿Por qué tengo paz o por qué no tengo paz?

Amiga, la vida no siempre transcurre como tú y yo lo deseamos. En consecuencia, hay situaciones que llegan a ser muy dolorosas.

Entonces, hasta podríamos decir que hay muchas razones para perder la paz y darle lugar a la preocupación, a la tristeza, al dolor, al desánimo o a cualquier otra actitud o sentimiento de negatividad. Parece que hay más razones para no tener paz que para sí tenerla, ¿no?

Sin embargo, tú y yo tenemos muchas más razones para tener paz. Estos pensamientos que acabo de escribir sólo son unas cuantas; pero suficientes para descansar en el Señor cuando pasemos por la dificultad. Por lo tanto, será una decisión personal tener la paz que Dios nos da.

Procura recordarte siempre a ti misma: “¿Por qué tengo paz?

Así que seamos valientes, creamos estas verdades de la Palabra de Dios y llenemos nuestro corazón y nuestros pensamientos con esa paz que sobrepasa todo entendimiento. 

Por último, te dejo aquí unas citas bíblicas para que las busques en tu Biblia, las medites, las creas y las apliques a esa tormenta que ahora estás atravesando.

Isaías 26:3; Salmo 138:8; Romanos 8:32; Jeremías 31:3; Salmo 100:5; Romanos 12:2; Jeremías 29:11; Salmo 84:11; Isaías 55:9, 11; Filipenses 4:6

Si te place, comparte y comenta, seguro que alguien te lo agradecerá.

Te bendigo en el nombre de Jesús, tu amiga,

Lidia E. Cames

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