Dios nos advierte del peligro

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Esta es una promesa de esas en las que Dios te advierte del peligro que hay de caer… Es como si nos dijera: “Ten cuidado, esto te hará daño… ¡No lo hagas!”.

Y es que es tan fácil quejarse con alguien del mal que te hicieron… de la ofensa que recibiste.

Esto no le agrada a Dios, porque es muy parecido a la murmuración, o al chisme. Con la queja acarreas el juicio para tu persona.

Parece que esta no es una promesa; pero sí que lo es. Si nos quejamos, seremos juzgadas por Dios.

Mira lo que dice el versículo completo:

«Hermanos, no se quejen unos de otros, o serán juzgados. ¡Pues miren, el juez ya está a la puerta!». Santiago 5:9

Nos quejamos cuando andamos por la vida hablando con las personas de lo mal que nos trató alguien. ¿Alguna vez lo has hecho? Yo sí. Muchas veces. Todavía me dan ganas de hacerlo hasta ahora, lucho con eso.

Pero encuentro esta instrucción de hoy y entiendo que cuando yo me quejo estoy abriendo la puerta para que yo sea juzgada y condenada ¡nada menos que por Dios! Él es el Juez Justo que le da a cada uno conforme a sus obras.

Así que hace algún tiempo decidí dejar la queja. Sé que con la ayuda de Dios lo lograré. Si yo dejo de quejarme de todo lo que otros me han hecho, evitaré que Dios me juzgue con dureza.

Amiga, si te identificas te animo a tomar en cuenta esto que Dios me ha revelado:

La queja es una atadura a tu alma, porque cuanto más te quejas, más te duele la ofensa, o más enojo generas dentro de ti hacia tu prójimo y tu alma se liga a esos sentimientos… es como si todo el tiempo estuvieras cargando a quien te ofendió.

Por eso, lo mejor es perdonar en cuanto nos damos cuenta que nos agraviaron… perdonar es dejar pasar la ofensa y renunciar al dolor que te causa. Acude a Dios para darle a Él la queja… Dice el salmista:

«En Él puedo descargar mi angustia; sin temor le puedo expresar mis quejas». Salmo 142:2 PDT

El Señor te dará la solución, la sanidad y la libertad para amar a aquel que te causó daño.

Amiga lectora, si te parece que esto es algo muy difícil de lograr, te sugiero que busques la ayuda de Dios, la obra en tu vida y en la mía es de Él… Lo dice su Palabra:

«Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva». Filipenses 1:6 NTV

Si consideras que alguien necesita saber esto, no dudes en compartirlo en tus redes sociales.

De todo corazón deseo que Dios sane las heridas de tu corazón… Bendiciones, mi hermana,

Lidia E. Cames

(Entrada antigua: “Promesa con advertencia”)

 

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