¿Eres una persona perfeccionista?

¿Eres una persona perfeccionista?

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¿Cómo es una
persona perfeccionista?
El perfeccionismo
viene del deseo de ser mejor en todo.
Dios no quiere que
te enfrasques en una competencia en todo lo que hagas… Y mucho menos querer
siempre ser ganadora.
Una persona
perfeccionista siempre va a ver el defecto. Todo puede ser impecable, pero ella
se fija solamente en el papelito del rincón.
Vive con un
constante miedo a equivocarse… De hecho no se perdona los errores. Además de
tener siempre una gran preocupación por la opinión de los demás.
El perfeccionismo
exagerado paraliza a la persona: no puede avanzar en ningún proyecto hasta que
todo esté sumamente perfecto.
¿CÓMO EVITAR EL
PERFECCIONISMO?

Es bueno buscar la
excelencia en todo lo que hagas: realizar trabajos con calidad, cuidando los
detalles para tener un resultado satisfactorio… Evitar los errores en lo
posible, es bueno.
¡Muy bien! Porque Dios
te creó para hacer buenas obras…
Es muy delgada la
línea que hay entre el deseo de hacer bien las cosas y obsesionarse con lograr
la perfección.
CUIDADO CON LOS
MOTIVOS PARA QUERER SER PERFECTA.
El deseo de
perfección motivado por el amor es respaldado por Dios… Pero el perfeccionismo
motivado por el orgullo es desagradable ante sus ojos.
Quiero hablarte de
dos consejos que nos da Dios en su Palabra al respecto:
1.- Debemos tener humildad en lo que hacemos:
«No
hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad». Filipenses 2:3
El orgullo siempre
motiva a las personas a ser los mejores… a no permitirse errores… siempre está
buscando la aprobación de los demás.
El orgullo impulsa a
las personas a competir con los demás. Ese tipo de competencia no le agrada a
Dios.
Lo contrario al
orgullo es la humildad.
Es necesario
cultivar la humildad en nuestro carácter. ¿Cómo? Sigue leyendo el siguiente
consejo que nos da la Palabra de Dios.
2.- Hacer todo por amor:
«…y todo lo que hagan, háganlo con amor». 1
Corintios 16:14
El motivo principal
para todo lo que hacemos debería ser el amor a Dios y al prójimo… Un creyente
tiene la encomienda de mostrar al mundo quién es Jesús.
No se trata de
actuar sin interés y dejar que las cosas se vayan como salgan… Porque cuando
hacemos nuestro trabajo con amor, seguramente que el resultado será muy bueno.
Dios siempre
interviene cuando ve un corazón que tiene las motivaciones correctas.
Relájate, mi amiga,
concéntrate en agradar a Dios y verás que todo te saldrá bien… El mayor
reconocimiento que puedas recibir es la aprobación de Dios en todo lo que
hagas.
Podemos hacer un
servicio de excelencia para Dios sin llegar al perfeccionismo malsano… ¿Empezamos
con una oración?
Oremos:
“Señor, deseo que
la motivación más grande para realizar mi trabajo sea el amor a ti. No permitas
que caiga en la tentación de querer impresionar a los demás, sino más bien,
buscar agradarte a ti, mi Dios. Renuncio al aplauso de la gente y busco sólo tu
aprobación para mi vida.
Espíritu Santo,
ayúdame a cultivar el amor a Dios y a mi prójimo, para que ese sea el motor que
me impulse para realizar mis actividades. Te pido que quemes toda raíz de
orgullo y egocentrismo que encuentres en mi corazón. Que la gloria y la honra
siempre sean para ti. En el nombre de Jesús. Amén”.

Comments

  • Anónimo | Jun 15,2017

    MI DESEO ES AGRADAR A DIOS. AMÉN.

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