Tres indicaciones para salir de prisión espiritual

Tres indicaciones para salir de prisión espiritual

tres indicaciones para salir de prisión espiritual mensajes cristianos

¿Alguna vez has sentido que tus emociones y tus ideas no te
dejan tomar decisiones de bien? ¿Se te dificulta seguir al Señor como
quisieras? Como si estuvieras en un estado de letargo ¿no? Como si estuvieras
en una cárcel… pero cárcel espiritual.
Tal vez necesites seguir tres indicaciones para salir de esa prisión espiritual… Las mismas
que un ángel le dio a Pedro cuando lo liberó de la prisión por predicar el
evangelio.
«De repente, una luz intensa iluminó la celda y un ángel del Señor se
puso frente a Pedro. El ángel lo golpeó en el costado para despertarlo y le
dijo: “¡Rápido! ¡Levántate!”. Y las cadenas cayeron de sus muñecas.
Después, el ángel le dijo: “Vístete y ponte tus sandalias”. Pedro lo
hizo, y el ángel le ordenó: “Ahora ponte tu abrigo y sígueme”.
Así que Pedro salió de la celda y siguió al ángel. Pero todo el tiempo
pensaba que era una visión; no se daba cuenta de que en verdad eso estaba
sucediendo.
Pasaron el primer puesto de guardia y luego el segundo y llegaron a la
puerta de hierro que lleva a la ciudad, y esta puerta se abrió por sí sola
frente a ellos. De esta manera cruzaron la puerta y empezaron a caminar por la
calle, y de pronto el ángel lo dejó
». Hechos 12:7-10
Pedro
estaba durmiendo, sin ropa y encadenado a dos soldados…
Podemos
entender que estar dormida es como estar conforme con estar atada a emociones,
pensamientos o actitudes que te han robado lo más hermoso que Dios te ha dado:
la paz, el gozo, el amor y la presencia de Jesús representada por el Espíritu
Santo en tu vida.

necesitas aplicar a tu vida estas tres instrucciones que el ángel le dio a
Pedro:
1.- ¡Rápido! ¡Levántate! Despierta y
escucha hoy la voz de Dios que te habla: Levántate pronto, porque antes que te
levantes se caerán las cadenas que te atan a esa inmovilidad, se desvanecerá
todo lo que te está atando.
Cuando tú
oyes la voz de Dios con fe, seguro que las ataduras son sueltas en el instante…
A ti te corresponde tomar acción y obedecer la voz del Señor animándote a
salir. No lo pienses… Levántate inmediatamente. Porque Jesús ya rompió las
cadenas con su sacrificio en la cruz.
2.- Vístete y ponte tus sandalias. Vístete
con todo aquello que has dejado atrás: como el amor (Colosenses 3:12-13), la
salvación (Isaías 61:10, la presencia de Jesús en tu vida (Romanos 13:14)…
Necesitas retomar el ajuar de novia que Dios te dio cuando recibiste a Jesús:
la santidad simbolizada por el blanquísimo lino fino (Apocalipsis 19:8).
3.- Ponte el abrigo y sígueme. En otra
versión dice: “Envuélvete en tu manto”… Es una prenda de vestir que cubre, es
decir la parte más visible de la vestimenta.
Significa
que te coloques bajo la cobertura de Dios, para tener protección continua
(Salmo 91:1-2), caminar en rectitud y justicia (Isaías 61:10), vivir con
alegría, olvidando tristeza y amargura (Isaías 61:3)… Porque es el testimonio
que tú darás al mundo de las grandes cosas que Dios ha hecho contigo.
Y para
salir totalmente de la prisión es necesario seguir a Cristo, caminar hacia la
libertad que Él ganó para ti en la cruz del Calvario… sigue sus pasos, imita su
comportamiento… Déjate guiar por el Espíritu Santo y la lectura de la Palabra
de Dios.
Conclusión: Pronto empezarás a vivir de la manera que el
Señor quiere que tú vivas: En libertad, gozo, justicia y cumpliendo con el
propósito que trazó para ti en el momento en que te diseñó.
Personalmente
yo te recomiendo mucha paciencia contigo misma, porque escuchar la voz de Dios
es hermoso y emotivo… Resulta fácil despertar y levantarse…

Lo que
lleva tiempo es vestirse, ponerse el manto y seguirlo… Decide cada día avanzar
en el poder del Espíritu Santo.

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