Mejor que la vida

Mejor que la vida

mejor que la vida mensajes cristianos de aliento
Tal vez
nunca imaginaste que recibirías un regalo mejor que la vida… Y es cierto que la
vida es una bendición del Señor.
Pero no es
lo mejor que Dios nos puede dar.
No es mi intención
menospreciar ninguno de los valiosos regalos que recibimos de nuestro Padre. Sólo
intento mostrarte lo que la Palabra de Dios nos muestra como más importante.
Te estoy
hablando de la misericordia de Dios.
Reconozco
que algunas veces he preferido las cosas de la vida en lugar de la misericordia
de Dios
… Esa compasión amorosa que no me dejará en el sufrimiento, sino que
levantará mi alma y me ayudará a sobrellevar los problemas que enfrento.
A veces
oramos desde la necesidad de nuestra carne y creemos que por nuestro dolor y
sufrimiento Dios nos escuchará y cambiará nuestras circunstancias.
El rey
David escribió este salmo y dijo a Dios: «Tu misericordia es mejor que la vida»…
Y es que él estaba en medio de un desierto y huyendo de sus perseguidores….
Tenía sed, estaba cansado, y estaba triste (v. 1)
Él no pidió
a Dios que hiciera aparecer un manantial de aguas o una cómoda cama para
descansar… De hecho, no pidió nada. Sólo le dijo al Señor cómo se sentía y por
lo único que clamaba era por su misericordia, es decir, su amor inagotable… su
bondad… Ese amor que lo vivificaría no solamente en su cuerpo, sino en su alma
y en su espíritu.
«Mi
alma quedará satisfecha como de un suculento banquete, y con labios jubilosos
te alabará mi boca
». Salmo 63:5
Sin importar lo difícil de nuestra situación, aunque estemos
viviendo el valle de sombra de muerte, siempre debemos acudir al único que con
amor compasivo nos refrescará y saciará nuestro ser entero… Debemos clamar por
su misericordia.
Seguro que traerá fuerzas a nuestra debilidad y nos
sostendrá en medio del desierto que estemos viviendo… Quedaremos tan satisfechas como cuando hemos saboreado un delicioso platillo.

Amiga tienes que creer que Dios con su grande misericordia
te levantará y te fortalecerá hasta que pase la tormenta. Pide con tus pies
firmes en la seguridad de su misericordia y no desde las arenas movedizas de
tus circunstancias.

Cuando todo pase, encontrarás que eres más fuerte y que conocerás a Dios de una manera más profunda e íntima.

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