Dios respalda al esposo responsable de su hogar

Dios respalda al esposo responsable de su hogar

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Consulta:
“Mi esposa decidió
irse de la casa, después de 24 años de estar casados.
La verdad es que yo la
traté muy mal al principio, después todo parecía estar bien hasta que mi hijo cumplió
18 años. Dejó el colegio y se dedicó a andar con mujeres, amigos, drogas, y
alcohol. Traté de disciplinarlo de muchas maneras, hablando con él buenamente, a
veces con la voz en alto; otras, airado; pero siempre tratando de hacerlo
entender. No pude porque mi esposa se opuso rotundamente y lo apoyó a él y no a
mí.
Al final de casi 5 años
y medio todo escaló a un nivel insoportable, y tuve que echarle de la casa (para
entonces él tenía los 23 años), la falta de respeto hacia mí y su madre era
fatal. Mi esposa se volvió un ser desconocido me agredió física y verbalmente y
me sacó todo lo que le había hecho 23 años atrás, la verdad que aguanté tanto
sólo porque ya para ese entonces yo servía al Señor. Traté de reconquistarla,
pero ella se aprovechó por el cambio que yo hice de servirle al Señor, y la
verdad es que nos trató horrible a mis niñas y a mí.
 Ya pasaron casi dos años desde que ella se fue
y no tenemos comunicación; pues cuando hablamos, ella sólo habla del pasado y
no quiere arreglar nada. Le he propuesto el divorcio pero ella dice que no se
quiere divorciar, y a mi esta situación ya me cansó.
Yo sí quisiera ya
terminar con este asunto. Sí la quiero, pero después de dos años, ya se me
haría más fácil seguir yo solo y buscar otra relación, tenemos dos niñas de 5 y
11 años, sigo orando pero no pasa nada. ¿Qué me aconseja hacer?”
Respuesta:
Amigo, es muy bueno que reconozcas que todavía amas a tu
esposa; también es una gran ventaja que estés sirviendo al Señor, eso quiere
decir que eres un varón guiado por el Espíritu Santo y que conoces la Palabra
de Dios.
Te voy a opinar sobre algunos puntos que son necesarios de
considerar:
1.- Antes de cualquier cosa, te conviene decidir bien qué es
lo que tú deseas hacer con tu hogar. ¿Quieres luchar por tu matrimonio? ¿O quieres
buscarte otra relación?
2.- Si quieres restaurar tu familia, toma el camino del
perdón. Perdona a tu esposa delante de Dios; pídele perdón por las cosas con
que la ofendiste hace 23 años y asume la responsabilidad que te toca a ti. Levanta
tu corazón al Padre para que sane las heridas que tienes. En oración y ayuno,
manteniéndote en santidad ante el Señor, olvida el pasado y empieza a
reconquistarla. Dispón tu corazón para asumir ese lugar de autoridad que Dios
te ha dado en tu familia y para amar a tu esposa como dice la Escritura:
Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se
entregó a sí mismo por ella, para santificarla. Él la purificó en el lavamiento
del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo como una iglesia
gloriosa, santa e intachable, sin mancha ni arruga ni nada semejante.
Así también los esposos deben amar a sus esposas como a su propio
cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo.
Nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo
cuida, como lo hace Cristo con la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo,
de su carne y de sus huesos.
Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su
mujer, y los dos serán un solo ser.
Efesios 5:25-30
Tu esposa te respetará y se sujetará a ti, cuando tú cumplas
con tu parte. ¿Por qué tú primero y no ella? Porque tú eres quien está
interesado en la restauración. Dios respaldará tus oraciones cuando Él vea tu
corazón dispuesto para tu esposa y tocará el corazón de ella para perdonarte y amarte
de nuevo.
3.- Si lo que quieres es terminar tu relación con ella,
primero tienes que orar y buscar la dirección del Espíritu Santo y lo que la
Palabra de Dios dice al respecto.
Aunque ya sabemos de antemano que Dios no está de acuerdo
con el divorcio (lo dice la Biblia en Mateo 19:3-9). El Espíritu Santo siempre
te va a hablar lo que dice la Palabra de Dios. Ten cuidado, si lo que tú
escuchas se contrapone con lo que Dios dice, no es el Espíritu Santo.
4.- Toma en cuenta lo que tus hijas necesitan. Lo que tú
decidas ahora repercutirá en la vida y matrimonio de ellas en un futuro. Todo
lo que el hombre siembra eso también cosecha (Gálatas 6:7)
Sólo te doy opciones que podrías aplicar a tu situación,
pero no puedo darte un consejo sobre qué hacer; porque no te conozco a ti, ni
conozco la versión de tu esposa… Lo más seguro es que acudas con tu pastor que
sí te conoce y él tendrá un consejo más efectivo para ti.
Dios te bendiga, varón esforzado y valiente.

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