Bendecir y no maldecir

Bendecir y no maldecir

bendecir y no maldecir enseñanzas bíblicas

Dios nos manda bendecir y no maldecir a quienes nos maltratan porque Él ya nos
bendijo a nosotros… Recordemos que somos hechas a su imagen y semejanza…
Debemos procurar siempre parecernos a Él:
Si Dios ama… nosotros amaremos…
Si Dios perdona… nosotros
perdonaremos…
Si Dios bendice… nosotros
bendeciremos…
Dios NO maldice… nosotros NO
maldeciremos…
Y no hay un paréntesis en la
Escritura que diga: (si puedes)… Es un mandamiento…  Primero pensaremos como Dios piensa… para
poder hablar como Dios habla. Es una forma de estar en posición de seguir
siendo bendecidas.
Para bendecir cuando nos maldicen,
necesitamos poner en práctica la humildad y dejar que el orgullo se haga cada
vez más pequeño, y eso duele mucho… Por eso casi no lo practicamos.
Esto no es tan fácil como se dice.
Primero tenemos que decidirnos a parecernos a nuestro Padre y después empezar a
ejercitar nuestra mente, nuestra boca y nuestra voluntad… Es posible que las
primeras veces se quede en un intento; pero a medida que seguimos ensayando y
pidiendo a nuestro Ayudador (el Espíritu Santo) que nos fortalezca, iremos
teniendo logros en esta área de nuestra vida.
La única manera de entrenarnos en este
mandamiento es saber quiénes somos en Cristo Jesús.
Si tú crees que vales mucho a los ojos
de Dios… si crees que a sus ojos fuiste de gran estima y que ante él eres
honorable… no existirá orgullo. Eso será suficiente para bendecir al que nos
maldice, porque somos llamadas para ser bendición…

¡Somos bendecidas para bendecir!

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