Buscando un lugar de honor

Buscando un lugar de honor ¿A quién no le gusta que lo honren?… Es parte de nuestras necesidades que necesitan ser suplidas: recibir reconocimiento por lo que hacemos… o por lo que somos y deseamos ocupar un lugar de importancia

Esta necesidad debió de ser cubierta en nuestra infancia por
nuestros padres: las personas que Dios puso para que nos cuidaran y nos hicieran sentir que éramos importantes.

Ellos estaban muy ocupados buscando la forma de que tuviéramos casa, vestido y alimento… y al mismo tiempo preocupados por
educarnos de manera que fuéramos aceptados en la sociedad en que vivimos.

Nadie les enseñó a cultivar en sus hijos la seguridad interna, la
afirmación de nuestra personalidad, mucho menos a llenar esa parte que necesitaba una dosis de reconocimiento, para no perdernos más adelante en una búsqueda de ser importantes para alguien.

Cuando una mujer tiene este vacío en su corazón vive buscando ser importante para un hombre, sobresalir en el trabajo, o acumular mucho dinero… en fin, en lugares y personas equivocadas.

¿Tú no hiciste eso? Te confieso que yo sí… y más todavía.

Gracias a Dios que nos alcanzó y nos rescató de esa vana
manera de vivir…

Ahora vivimos de manera diferente, dependemos de un Dios amoroso y que nos va a dar todo lo que nos ha hecho falta hasta ahora, Él promete colocarnos en una posición honorable ante los hombres:

Ya no busques por ti misma ser reconocida e importante para las personas… Ya ese tiempo pasó… Ahora es tiempo de que te enfoques en Dios, mejor busca ser importante y reconocida por Él… Cubrirá toda necesidad que no quedó cubierta en tu infancia.

Charles Spurgeon, predicador inglés del siglo XIX dijo:
“Dios me honrará. Tal vez, durante algún tiempo, no sea yo honrado de los hombres, sin embargo, Dios me honrará de un modo más eficaz.”

Es que este predicador encontró la clave en este versículo bíblico:

“Por eso, sean humildes y acepten la autoridad de Dios, pues Él es poderoso. Cuando llegue el momento oportuno, Dios los tratará como a gente importante.” 1 Pedro 5:6

Acércate a Él y reconócelo como tu Dios… La promesa de Dios es honrarte, siempre que tú te sometas a su autoridad, amor y bondad.

Esto significa: No luchar para alcanzar el aplauso, no buscar la forma de que todo mundo sepa lo buena que eres, no convencer a los demás que tú tienes la razón, dejar que Dios defienda tu causa.

Abandónate totalmente bajo su autoridad y voluntad, verás que a su tiempo Él te honrará ante todo el mundo de una manera más excelente que cualquier persona podría hacerlo.

El Señor te pondrá en lugares de honor y de importancia para que todos reconozcas quién eres en verdad.

Aquí otra escritura que te confirma todo lo anterior:

«Pon tu vida en sus manos, confía plenamente en él, y él actuará en tu favor; así todos verán con claridad que tú eres justo y recto». Salmo 37:5-6

(Entrada Antigua: “Dios me honrará”)

También te puede ayudar: “ERES IMPORTANTE PARA DIOS”

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