Alzaré mis ojos a los montes

Alzaré mis ojos a los montes

Reflexiones cristianas con imágenes Alzaré mis ojos a los montes

«Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá
mi socorro? Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra
». Salmo 121:1,2

Alzaré
mis ojos a los montes:
Me imagino al rey David, el escritor de este
salmo… observando las montañas desde la entrada de la cueva. Pensando en los enemigos que lo perseguían para matarlo.
Realmente estaba preocupado porque necesitaba ayuda. Cuando se hizo esta
pregunta: “¿de dónde vendrá mi socorro?”, David no esperaba que su ayuda
viniera de los montes… sólo se preguntaba.
En nuestra humanidad nos encontramos
que en medio de los problemas levantamos nuestra mirada hacia las montañas,
esto quiere decir que empezamos a buscar la ayuda en lo terrenal y posible.

Ponemos nuestra atención en los
recursos que están a nuestro alcance. Contemplar las montañas es buscar la
solución en lo posible y concreto. Pensamos en el préstamo, en la capacidad del
doctor, en el aguinaldo, en los vecinos, en el gobierno, etc… 

Pero casi puedo
ver arriba de la cabeza de David el ‘foquito de: ¡Gran idea!’… Quiero decir, el
Espíritu Santo diciéndole:

Mi
socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra
: David sabía
quién era su Salvador, su Ayudador, su Guerrero Victorioso, su Creador: el
Señor de los ejércitos… Él esperaba su auxilio de más arriba de las montañas,
el Dios del cielo le daría su mano poderosa.

¿Y tú? ¿Sabes de dónde viene tu ayuda?

Debes determinar levantar un poco
más la mirada, hacia el Creador. La ayuda verdadera, efectiva y poderosa sólo
puede venir del Rey del Universo, del Señor de señores. La ayuda de Dios es
rotunda y muchas veces rompe las leyes naturales para mostrar su favor a los
que confían en Él.
Te animo a que dejes de buscar tu
ayuda en las montañas, mejor dirige tu atención al Señor que creó las montañas,
quien tiene poder sobre toda circunstancia.
Si enfocas tu fe en tu Creador, en
nuestro Dios que es Todopoderoso, quien tiene misericordia de ti, y te ama con
amor eterno; seguramente te sorprenderás de la forma tan inexplicable en que
recibirás esa ayuda que tanto esperabas.
Sólo confía en Él… Atrévete: ¡Créele a Dios!

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