MANTENER LA COMUNIÓN CON LOS DEMÁS MEDIANTE EL PERDÓN.

MANTENER LA COMUNIÓN CON LOS DEMÁS MEDIANTE EL PERDÓN.

Imagen con tema de consejería cristiana Mantener la comunión con el perdón

Consulta: Cómo puedo levantarme de no sentir enojo cuando me enojo con una
persona. Ya he pasado muchas veces por esta situación: que estoy bien con las
personas, pero cuando pasa un tiempo viene un enojo y de allí me separo de la
persona, porque siento que no han sido sinceros conmigo. Con el tiempo vuelvo a
hablar con la persona, ya sin enojo y todo vuelve a ser normal para mí. A veces
yo misma me aparto de las personas por su manera de ser conmigo y con otras
personas.
Eso
me pasa en mi congregación, soy nueva allí pero llevo 9 años perseverando para
la gloria de Dios. Quiero ayuda porque sé que así no puedo servirle al señor y
quiero hacerlo con un corazón limpio.
Además
soy líder. A veces siento poco apoyo llegan tantas cosas a mi mente que  a la verdad no quiero seguir así porque de
nada vale servir al señor y al final quedarse. Es un ministerio chico y no me ha
sido fácil pero a la verdad no quiero irme, porque amo la obra
.

Respuesta: Siempre hay una reacción
ante las ofensas, sean reales o imaginarias, casi siempre el impulso ante una
ofensa es enojarse… pero la realidad es que hay mucho dolor escondido en esa
área donde nos ofende. Para resolver el enojo puedes encontrar una orientación
aquí. Pero para terminar con la recurrencia en esta situación es necesario ir
más allá de resolver el simple enojo.

Nos enfocaremos en la práctica del
perdón. Es necesario practicar el perdón en todo momento, que el perdón sea una
forma de vida para ti. Perdonar significa soltar la ofensa y no darle vueltas
en tu mente ni en tu corazón.

Jesús nos enseñó a perdonar hasta
setenta veces siete si fuera necesario (Mateo 18:21,22). Esto lo podríamos
aplicar a nuestra mente: si ya perdoné a mi hermano, y recuerdo nuevamente la
ofensa (hasta setenta veces siete), son las mismas veces que yo tengo que
perdonar esa misma ofensa. Cada vez que viene a tu mente la ofensa, no la ‘acaricies’,
sino más bien cambia ese pensamiento por: ‘Yo ya perdoné esta ofensa, y me
niego a sentir resentimiento por eso. Señor, te pido que bendigas la vida de mi
hermano’.

Lo ideal es que perdones
inmediatamente que te ofendan, pero cuando no tienes el hábito del perdón, te
va a llevar un tiempo acostumbrarte a perdonar ante la ofensa, pero en el
nombre de Jesús, lo vas a lograr. Lo que no debes hacer es retirarte de tu
hermano mucho tiempo, sólo el suficiente para fortalecerte en el Señor, abre tu
corazón y pídele que sane las heridas que te hayan causado las ofensas, con
seguridad te sanará.

Por otro lado, Dios nos instruye en
su Palabra que cuidemos nuestros pensamientos. Él quiere que pensemos en lo
bueno, lo justo, lo agradable, lo verdadero, lo honesto (Filipenses 4:8).
Intenta pensar cosas positivas de los demás. No imagines las motivaciones de su
corazón de manera negativa. Te beneficia pensar bien de los demás, porque no
vives con desconfianza ni con recelos y enojos innecesarios. Esto sólo lo
puedes lograr con la ayuda del Espíritu Santo, pídele que te traiga pensamientos
de bien y no de mal… siendo semejante a Dios (Jeremías 29:11).

Recuerda siempre estás sirviendo a
Dios por amor, pero también hay que hacerlo por amor a los demás, porque la
finalidad de tu servicio es que el reino de Dios se extienda, y que los
hermanos puedan encontrar en ti la comprensión y la enseñanza amorosa que
puedes darles a través de tu ejemplo. 

Yo sé que Dios está contigo y que
muy pronto tu corazón estará moviéndose en el área del perdón con toda libertad
y amor. Bendiciones, amada.

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