El dueño de todo es Dios

El dueño de todo es Dios

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Tu prosperidad empezará cuando reconozcas que el dueño de todo lo que posees es de Dios.

En este pasaje el Señor establece de manera contundente que toda la economía es propiedad de Él. 

¿Lo sabías?

El dinero que tienes te lo ha
regalado Dios… los bienes materiales también te fueron dados de su mano… Es
necesario que aceptes en tu corazón que lo que tú tienes es bendición de Dios…
que es Él quien te proporciona las fuerzas para trabajar y la habilidad para
hacer lo que haces.

Debes estar consciente que Él puede dar las riquezas a
quien le plazca y quitarlas cuando quiera. 

No olvides que todas tus necesidades materiales las suple el Señor… Y cuando le das a Él todo el mérito sin sentirte autosuficiente por el trabajo de tus manos, las bendiciones fluirán abundantemente a todas las áreas de tu vida… principalmente en tu economía. 

Te comparto dos pasajes bíblicos que respaldan lo que te
estoy compartiendo: 

«La bendición del Señor es la que enriquece…». Proverbios 10:22
«Pero después que hayan comido y se sientan satisfechos, deben alabar al
Señor su Dios por la buena tierra que les ha dado.
“Tengan cuidado de no olvidarse del Señor su Dios. No dejen de cumplir
sus mandamientos, decretos y leyes que les he ordenado hoy.
Cuando hayan comido y estén satisfechos, y vivan en las buenas casas
que hayan construido“No se les ocurra pensar: ‘Toda esta riqueza la
hemos ganado con nuestro propio esfuerzo.’
Deben acordarse del Señor su Dios, ya que ha sido él quien les ha dado
las fuerzas para adquirirla
…» Deuteronomio 8:10-12, 17-18.

Si hasta ahora has tenido gran bendición, ¡imagínate cuando le rindas todo lo que tienes! 

Oramos:

“Padre Dios, reconozco que las
riquezas vienen de tu mano… gracias por darme el dinero necesario para mis
necesidades y aún más… Tú eres mi proveedor y quien me da las fuerzas para
trabajar… Gracias por la abundancia y prosperidad que me das al caminar en
tus caminos y obedecer tus mandamientos. Ayúdame a no olvidar nunca que todo lo que tengo es por tu gran misericordia. En el nombre de Jesús.”

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